Pogled , Kassandra, Enchuflados, ¿Por qué me llamarán Antígona?, Olor a pobre, Women y la lista sigue hasta completar los quince títulos. Más allá de la diversidad temática y estética de estas puestas que hoy coexisten en la cartelera montevideana, todas comparten un denominador común: son dirigidas por teatreros menores de 30 años que buscan tomar distancia de cánones tradicionales y se arriesgan con más fuerza a la experimentación. Todas, a su vez, forman parte de lo que podría denominarse un nuevo y creciente circuito teatral off.
Pero... ¿puede hablarse de una nueva generación de teatreros? Y en ese caso: ¿Cuáles son sus características, sus intenciones y referentes?El investigador y responsable académico de la Maestría en Teatro de la Udelar, Roger Mirza, señala en entrevista con El Observador, que así como los principales referentes de la generación de los 90 Gabriel Peveroni, Mariana Percovich, Iván Solarich, tenían como modelo a los argentinos jóvenes como Rafael Spregelburd, Javier Daulte, Alejandro Tantanian y Daniel Veronese, en las generaciones más jóvenes del 2000 continuó la incidencia de estos nombres y se sumaron la de los propios directores uruguayos de la década anterior.
“En cierta medida, se comparten modelos. Los directores más jóvenes continúan en la línea de transgredir el espacio teatral convencional, lo que fue generando apertura hacia nuevos espacios. Otro aspecto característico es la generación de un público joven y fiel, que sigue al director vaya a donde vaya. Sucede con Mariana Percovich de la anterior generación pero también con Sofía Etcheverry o Santiago Sanguinetti, que son más jóvenes”, indicó.
Según Mirza, en esta nueva generación también puede observarse la acentuación de la dupla dramaturgo - director. Así, puntualiza: “Gabriel Calderón dirigió casi todas las obras que escribió, como también lo hacen Sofía Etcheverry, Santiago Sanguinetti, entre otros nuevos nombres”.
En esta línea agregó que la creación teatral depende cada vez más del espacio y del actor. “No hay una sobrevaloración del texto, sino que se lo considera solo un elemento más de la puesta, al igual que el actor y el espacio”, concluyó.
Sin embargo, Mirza también aclara que la identificación de generaciones siempre se debe tomar con pinzas, porque dependen de las evoluciones personales de cada uno. Pensarlas como líneas claras y definidas sería absurdo, una puntualización a la que parecen corresponder las respuestas de seis jóvenes directores “Sub 30”, consultados por El Observador.
LA NUEVA GENERACIÓN SEGÚN SUS PROTAGONISTAS
1¿Considera que forma parte de una generación teatral?
2¿Cuáles son sus principales referentes en tanto directores teatrales?
3¿A que dramaturgo le gustaría llevar a escena?
4¿Qué rol considera debe cumplir el teatro?
LETICIA SCOTTINI (28 años)
Egresada de la Escuela del Actor dirigida por Ricardo Beiro, realizó un curso de postgrado con Marianella Morena. Posteriormente también estudio Máscara, Improvisación, Teatro del Objeto y, Clown en diversas instituciones . Actualmente vive del teatro como actriz, directora y docente. Profesionalmente actuó en 14 obras y en coautoría escribió dos piezas: Que loca la vecina y Enchuflados. Este último espectáculo puede verse actualmente en la cartelera teatral, bajo su propia dirección.
1.No me considero parte de una “generación teatral”. Creo que los de nuestra generación hacemos lo que podemos con lo que tenemos; estamos tratando de abrir puertas para que nos siguen.
2.Peter Brook de Francia, Declan Donnellan de Inglaterra, Daniel Veronese de Argentina, Jorge Denevi de Uruguay.
3.Chejov y Shakespeare.
4.Sensibilizar. Nadie lo dijo mejor que García Lorca: “Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo; y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera.”
DIEGO ARBELO (28 años)
Comenzó a estudiar teatro en Escuela de Teatro Uno con Alberto Restucia. Luego egresó de la Escuela Municipal de Arte Dramático y en 2008 ingresó por concurso al elenco de la Comedia Nacional.
1.Sí, formo parte de una generación teatral bastante ambigua en su definición. Creo que transitamos un momento de vulnerabilidad creativa en el que los modismos, los ejercicios
estéticos y el condicionamiento sobre los gustos están en crisis. Aún así considero bienvenida la multiplicidad de propuestas y el carácter fermental que todo momento cultural, por más confuso que resulte, trae consigo.
2.Muchas de mis referencias provienen más desde la actuación que desde la dirección, pero si tengo que nombrar a un director y dramaturgo es el argentino Ricardo Bartís.
3.Anton Chejov y William Shakespeare: en ellos está todo. Materializar escénicamente una escritura de tal nivel constituye un desafío digno de transitar.
4. Creo que no tendría que existir un “debería” para el teatro, porque el teatro como tal no es meramente funcional a un sistema. Si bien oficia como correlato del funcionamiento de una sociedad, éste es una expresión viva, mágica, que cuestiona a través de la ficción nuestra realidad y además nos conmueve y emociona. El teatro es en tanto existe pero no por tener un objetivo reformador.
SANTIAGO SANGUINETTI (26años)
Egresado de la Escuela Municipal de Arte Dramático. Actualmente dirige Ploged de Iván Solarich en el Espacio El Mura (Mercado Agrícola). Escribió el Último Piso de hotel California, Limbo, Ararat y Fuga de Ángeles , que fue representada en 2009 por la Comedia Nacional. A su vez co-escribió Obscena. Sanguinetti hoy“sobrevive” de actuar, escribir, dirigir y dar clases de teatro.
1.Es imposible decir hoy qué caracteriza a la creación teatral joven en Uruguay desde sus postulados escénicos poéticos. Al menos yo no me atrevo. No tengo la distancia necesaria para verlo. El concepto de generación es enormemente discutible. Por mi fecha de nacimiento me siento próximo a Gabriel Calderón, Alejandro Gayvoronsky, Luciana Lagisquet, Sofía Etcheverry, Andrés Papaleo, Yamandú Fumero, Florencia Lindner, entre otros actores, dramaturgos y directores). Tuvimos una formación educativa e intelectual similar. Y las bases de esa formación la podemos encontrar en las dos escuelas de mayor relevancia: la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD), y el Instituto de Actuación de Montevideo (IAM). Los trabajos en colectivo son frecuentes y el contacto entre nosotros es inevitable en un medio tan pequeño como el que tenemos. A su vez, compartimos acontecimientos que nos marcaron y nos siguen marcando. Somos los hijos de ese país hecho pedazos, post dictadura. Pero por otra parte la heterogeneidad que nos caracteriza y el eclecticismo de los lenguajes escénicos que manejamos, pone en duda el concepto de generación. No hay unidad ni acuerdo explícito, sino oposición y diálogo, desde ópticas diferentes.
2.A nivel local Mariana Percovich, Gabriel Calderón, Marianella Morena, Alberto Rivero, Roberto Suárez, María Dodera. Del exterior: Rodrigo García (España), Lola Arias (Argentina), Ariane Mnouchkine (Francia), Romeo Castellucci (Italia), Robert Wilson (Estados Unidos), por nombrarte algunos.
3.El inglés Simon Stephens, el español Ramón del Valle Inclán y el francés Bernard-Marie Koltès.
4.Provocar. Cuestionar. Habilitar el encuentro. Poner en primer plano al hombre con sus virtudes y sus miserias. Ser desgarradoramente contemporáneo.
GERARDO BEGÉREZ (28 años)
Reside en Buenos Aires hace tres años pero desarrolla su actividad artística en ambas orillas del Río de la Plata. Egresado de la Escuela Mario Galup de Teatro El Galpón. Su debut como director fue en El Galpón con “La tercera parte del mar”, del argentino Alejandro Tantanian. En Buenos Aires adaptó dos libros del escritor chileno Pedro Lemebel, reconocido mundialmente por su narrativa filosa y transgresora. En España estrenó un unipersonal, un texto bastante complejo de J Luc Lagarce, el autor francés del momento. Actualmente, en Uruguay puede verse bajo su dirección el espectáculo La Persuasión.
1.No me gusta rotularme. En Uruguay muchos han dicho que formo parte de los jóvenes directores del momento. En Buenos Aires dicen que formo parte de una trilogía de directores que abordan espectáculos cuyas temáticas se centran en el mundo homosexual. Me río de todo eso. No sé si pertenezco a algo concreto. Trato de diversificarme. Pertenezco sí, a El Galpón: allí está mi familia, los que me enseñaron casi todo lo que sé.
2.Mi referente por excelencia es María Azambuya, gran actriz y directora uruguaya a quien considero mi maestra. A nivel global, Peter Brook me seduce desde un plano estético, Ariane Mnouchkine desde el trabajo grupal e institucional y sus maravillas artísticas, pero es de Bertolt Brecht, de quien me confieso profundo admirador a niveles casi frenéticos.
3.El mes pasado leí casi todas las obras de Arthur Miller, un gran autor con una vida intensa y me interesaría llevarlo a escena en breve. Me interesaría estrenar algún día Sófocles, una tragedia griega que requiere de un nivel de estudio y dedicación. Algún día podré animarme a asumir el riesgo. Igual, tengo tiempo. Trabajaría también sobre la poética de Heiner Muller, y potenciaría las imágenes que provienen de sus textos con varias conexiones con nuestra realidad actual como sociedad. Sus textos pecan de inmortales.
4. El teatro es un hecho político. Y no hablo de política partidaria sino de generador de conciencia, de reflexión, de cambio. Con el teatro vamos a cambiar poco y nada, pero vamos a dar las herramientas para que se piense la realidad desde diversos ángulos. El teatro es generador de alegría y de ganas de vivir. El actor es feliz haciendo teatro y el espectador es feliz al compartir esa ceremonia ancestral. Y eso ya es mucho. En estos tiempos de virtualidad, el teatro es el único arte líquido que desaparece rápidamente pero siempre logra una modificación. Nunca se permanece igual luego de ver una obra teatral.
DIEGO MINETTI (32 años)
Es egresado de la Escuela Municipal de Arte Dramático. Actualmente dirige dos espectáculos teatrales: Las Actices de Vitora Vera, en El Galpón, y ¿Por qué me llamarán Antígona? , en la Casa de los 7 Vientos. Minetti vive en parte a partir del teatro pero también trabaja como administrativo.
1.Creo que me siento parte de una generación de personas vinculadas al teatro con muchas ideas y ganas de hacer cosas, donde cada uno está profundizando en posibles estilos o técnicas teatrales. Yo arranqué un poco tarde con el teatro, por lo que me siento más próximo a algunos directores más jóvenes, aunque mis experiencias personales fueron distintas. Creo que en general nos caracteriza el tomar y aprender todo lo que esté a nuestro alcance, de directores anteriores y no tener miedo de poner obras en cartel para hacer lo que nos gusta. Pero no creo que nos movamos en masa. Somos post dictadura, jóvenes recibidores de un mundo dinámico y con mucha información al alcance de la mano. Somos capaces de adaptarnos a los cambios y vamos creando híbridos, mezclas de lo que fue y lo que es y simultáneamente pensando en lo que será.
2.Siempre me partió la cabeza Tadeusz Kantor (Polonia) y también la alemana René Pollesch. De Argentina me gusta toda la etapa de los 90 del periférico de objetos, con Daniel Veronese y García Wehbi a la cabeza. De acá, Roberto Suárez y Mariana Percovich. También me gusta tener como referentes a amigos más jóvenes como Richard Riveiro, Alberto Sejas y Santiago Sanguinetti.
3. No me enloquece tocar autores en particular sino mecanismos escénicos y conceptos a desarrollar. Quizás me gustaría Anton Chejov o la inglesa Sarah Kane.
4.El teatro debería ser un evento irrepetible que comunique, conmueva y entretenga. Para los espectadores, debería ser un espacio de fácil acceso, de disfrute, entretenimiento, pero no vacío, ni distante, ni estúpido. Se deberían construir nuevos puentes con las nuevas generaciones, como sucedió con la música en Uruguay.