Nacional > Condena a 26 años de cárcel

La pelea por una herencia que lo llevó a mandar asesinar a su hermano policía

El sicario que contrató para el homicidio también fue condenado; el móvil del crimen fueron "conflictos intrafamiliares"

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03 de septiembre de 2020 a las 10:01

La Justicia condenó a 26 años de prisión al hombre que mandó a matar a su hermano policía el 30 de enero de 2019 y al sicario que fue contratado para hacerlo, informó la Fiscalía General de la Nación.

Los dos hombres habían sido imputados en febrero del año pasado y permanecían en prisión preventiva. Este miércoles el juez Marcelo Souto hizo lugar al pedido de la fiscal de Homicidios Mirta Morales y condenó a Miguel de María, hermano de Javier Francisco de María, como coautor de un delito de homicidio especial y muy especialmente agravado a la pena de 26 años de prisión, mientras que el sicario recibió la condena como autor de un delito de homicidio especial y muy especialmente agravado en reiteración real con un delito de porte y tenencia de arma de fuego en lugares públicos y fue condenado a 26 años y seis meses de cárcel. 

El homicidio fue planeado debido a "conflictos intrafamiliares" que comenzaron a agravarse en el año 2017, un año después de que muriera el padre de familia, cuando los hermanos comenzaron a disputarse la herencia. El patrimonio consistía en varios inmuebles y un auto, el Nissan rojo que Javier De María dejó prendido y con las balizas puestas luego de sacarlo del garaje de la calle José Hernández (en La Blanqueada), segundos antes de ser asesinado.

La primera disputa de la que supo la policía data de setiembre de ese año, cuando Javier compró un auto para que el hermano pudiera trabajar como chofer de Uber.

El acuerdo era que Miguel se lo pagara en cuotas, pero en determinado momento decidió que le había dado dinero suficiente. Javier, por el contrario, quería que le siguiera pagando. Ninguno de los dos llevaba un registro escrito de las cuentas, por lo que el policía zanjó la discusión con una decisión terminante: le quitó el auto a su hermano, que en definitiva era suyo porque estaba a su nombre.

Miguel se desesperó: una denuncia policial de setiembre de 2017 da cuenta de que golpeó a la madre de ambos mientras discutía con ella sobre el auto, y una segunda denuncia –presentada por Miguel– refiere a que Javier –que vivía en otro apartamento del mismo edificio– intercedió en la pelea y le pegó a su hermano. Por esta denuncia, el Ministerio del Interior inició el protocolo que tiene previsto cuando los policías son denunciados por violencia doméstica, y Javier fue desarmado mientras se investigaba lo que había ocurrido.

Las peleas siguieron: Miguel quería ahora vender el apartamento en el que vivía con la madre de ambos, aunque una cláusula en el contrato impedía que eso ocurriera porque estaba detallado que esa propiedad no podía ser vendida mientras viviera la mujer. Pero Miguel se salió con la suya: convenció a su madre y la hizo firmar consintiendo la venta.

Sin embargo, el afán de este hermano por hacerse de dinero no se detuvo: luego de ponerse de novio con una ucraniana –a quien había conocido por internet–, apuntó a otra propiedad de la familia, cuya mitad pertenecía a los hijos de De María; la otra, a un socio del padre fallecido. Ahora, decía Miguel, quería esa plata para irse a Ucrania a vivir con la novia.

El homicidio

El 25 de enero Miguel alquiló un auto Nissan Sentra de color gris. Luego, se puso en contacto con el joven de 28 años y sin antecedentes penales, al que le ofreció $ 50.000 para “darle un susto al hermano”.

El día del crimen, Miguel fue en el auto alquilado a buscar al sicario a su casa. Luego se dirigieron a la zona donde vivía Javier y esperaron hasta que salió el policía. Durante esa espera el sicario se dirigió a un autoservicio para comprar un refresco, y quedó grabado en una de las cámaras de seguridad del comercio. 

Finalmente, Javier apareció. Sacó el Nissan rojo del garaje, y el asesino se escabulló hacia su víctima, aprovechando un momento de distracción para matarlo a sangre fría. Luego, se fugó con Miguel en el auto alquilado. 

Tras el crimen, Miguel dejó al sicario en su casa y, luego de sacar $ 35 mil en un cajero del Montevideo Shopping, comenzó a viajar rumbo a Colonia en el mismo vehículo.  Un familiar llamó a Miguel a las pocas horas para darle la noticia de que su hermano había muerto. Miguel le contestó que no podía hacer nada, que tenía “otras cosas que hacer”, y que en lo personal ya “había perdonado a su hermano”. 

De María había sido policía de calle, pero desde hacía varios años trabajaba como técnico de informática en la escuela policial. Era jefe de ese departamento. "Era un excelente compañero; siempre trató de superarse", dijo Óscar de los Santos, un cabo y dirigente sindical que trabajó con él en la institución durante 10 años. "Cuando tuvo oportunidad de superarse y ascender en el escalafón, lo hizo", expresó su compañero. Y agregó: "Era muy trabajador, jamás faltaba y si precisabas una mano, te la daba".

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