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5 de octubre 2021 - 5:02hs

El viernes 16 de abril es una fecha para tachar en la vida de Ignacio Laquintana. Ese día estuvo varias horas en el Palacio Cr. Gastón Guelfi para firmar su contrato con Peñarol. Hasta le sacaron la foto con su nueva camiseta, para inscribirlo en la lista de buena fe de la Copa Sudamericana. Sin embargo, el pase se cayó debido a que los aurinegros cambiaron la negociación que estaba acordada con Defensor Sporting y pretendían quedarse con un 15% de su ficha, que pertenecía a los violetas.

El jugador, de apenas 22 años, se fue llorando de la sede de Peñarol y desde esa noche nada fue igual.

Dejó de ir a entrenar con los violetas y recurrió a una psicóloga que le dio 15 días de licencia médica.

@CampeonatoAUF Si bien lo marcaron a pie firme, el delantero se las rebuscó y convirtió dos goles ante Wanderers

Al otro día recibió el llamado telefónico del capitán de Peñarol, Walter Gargano, y también de dos de los jóvenes referentes de este plantel: Facundo Torres y Agustín Álvarez Martínez.

Laquintana también desayunó esa mañana con el presidente Ignacio Ruglio.

“Hablamos hasta tarde, y yo noté que no estaba bien. Hoy (al otro día de que se cayera el pase) sí lo noté mucho mejor. Desayuné con él en la puerta de su casa y me fui tranquilo para Minas convencido de que su parte humana está muy bien y que está muy fuerte de cabeza”, explicó entonces Ruglio a Referí.

A su vez, agregó: “El viernes, cuando se cayó el pase, había quedado muy preocupado, no porque se hubiera caído el pase, sino porque lo vi muy mal. En un momento lo llevé para mi oficina en el Palacio para tratar de distraerlo un poco cuando parecía que el pase no se hacía”.

Gabriel Cedrés, el gerente deportivo de Peñarol, estaba muy dolido. Él había sido quien llevó a cabo la transferencia luego de recibir un llamado del representante del futbolista, Marcelo Tejera, ofreciéndole al delantero.

“Traelo mañana a entrenar”, le comentó Cedrés a Tejera en sentido figurado, como diciendo que era un jugador que le gustaba mucho.

Quizás por eso también Cedrés fue uno de los que más sintió que no se hiciera la transferencia y escribió en su cuenta de Twitter: “Va a llegar un día, en qué las PERSONAS serán más importantes que los porcentajes".

@OficialCAP Fue el exto partido de Laquintana con el club, cuatro por el Uruguayo y dos por la Sudamericana

Hace dos meses, Cedrés llamó a Tejera. “¿Vamos a reflotar lo del gurí?”, le dijo el gerente deportivo de Peñarol al representante.

Así comenzó lo que fue la llegada de Laquintana a los aurinegros, que se concretó en agosto.

En su sexto partido con la camiseta mirasol, el primero como titular, Laquintana convirtió dos goles, fue la gran figura de la cancha.

Por lo que hizo Cedrés para que el delantero pudiera llegar al club, era uno de los más contentos el domingo a la noche y fue de los primeros en saludarlo.

Sucedió algo similar con el presidente Ruglio, quien, como ha sido costumbre en los últimos encuentros disputados en el Estadio Campeón del Siglo, al término de los mismos, ingresa al campo de juego. Esta vez, como lo hizo con Larriera cuando clasificaron a las semifinales de la Copa Sudamericana contra el archirrival, Nacional, bajó para darle un abrazo a Laquintana.

Ya en la cancha, sus compañeros corrieron a abrazarlo cuando hizo el primer gol como si fuera una final. Estaban más contentos que él.

Allí se sacó la selfie ganadora con el público manya de fondo y con una sonrisa de oreja a oreja.

@CampeonatoAUF La cara llena de gol del delantero de Peñarol

Ya en el vestuario, un dirigente se acercó a Laquintana y le dijo: “Estos son los primeros dos de los muchos goles que vendrán”.

El jugador estaba “como un niño chico, loco de la vida”, confió una fuente del club a Referí.

Todos lo felicitaban, desde sus compañeros, dirigentes y algún allegado que se sumó al camarín tras el 3-0 sobre Wanderers.

Enseguida, Laquintana le mandó un mensaje a Tejera: “Vos sos parte de esto también. ¿Viste que llegaron los goles”, contó a Referí el representante.

Tejera añadió que ese fue un mensaje en el que “se demostró que estábamos juntos en las malas y en las buenas también”.

“Me sorprendió, sobre todo desde el punto de vista físico, porque venía con mucha inactividad. No desde el punto de vista futbolístico. El tema de los goles me deja muy contento porque es un chiquilín que sufrió bastante cuando no llegó a Peñarol y entrena día a día”, indicó Larriera luego del triunfo.

Después de siete meses y medio sin jugar –hasta que debutó en Peñarol entrando en el último minuto de la adición contra Plaza Colonia por Agustín Canobbio– en su sexto partido con la aurinegra en el pecho, Laquintana tuvo su revancha.

Esa fue la palabra que más escuchó en la intimidad del vestuario locatario del Estadio Campeón del Siglo: “Todo tiene revancha”, le decían todos.

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