Varias generaciones de juveniles convivieron (y conviven) a la sombra de las dos máximas figuras de la selección uruguaya. No fue sencillo haber nacido contemporáneamente a
Luis Suárez y Edinson Cavani. Mucho menos venir detrás de ellos, salvo a la hora de tomarlos como ejemplos a seguir para superarse.
Las oportunidades de jugar para quienes crecían junto a los goleadores históricos, llegaron en cuenta gotas. Sino que lo digan Abel Hernández, Cristhian Stuani, Diego Rolan, Jonathan Rodríguez y otros tantos que debieron pelear por un lugar y esperar largamente el momento para entrar en el equipo.
Situación que solo se generaba a través de una suspensión –que en el caso del Pistolero fue extensa después del Mundial de Brasil 2014–, porque los delanteros celestes casi nunca se lesionan.
En ese escenario en el que las oportunidades son escasas, quienes esperan no pueden fallar. Pero como el fútbol tiene un montón de imponderables, surgen espacios que significan una oportunidad.
En ese contexto,
Maximiliano Gómez puede ir avizorando que está ante uno de esos desafíos. La lesión de Suárez, al cual la sanidad de Barcelona decidió parar dos semanas a partir del 5 de noviembre –aprovechando la fecha FIFA– para que se recupere de un quiste sinovial que arrastra en su rodilla derecha, le abre la puerta al ahora delantero de Celta de Vigo.
Es una gran oportunidad en un gran momento de la carrera deportiva del artillero de Paysandú.
Después de mostrarse en el mercado local, estallar ante defensas que lo sufrieron, comenzó a brillar en un escenario sumamente competitivo como la liga española. El técnico de
Uruguay, Óscar Washington Tabárez, esperó el momento y lo reservó para los partidos amistosos de los días 10 y 14 de noviembre contra Polonia y Austria.
La baja de Suárez alimenta el sueño de Maxi Gómez. Tiene claro que con los dos goleadores que tiene adelante sus oportunidades serán escasas y, cuando se les plantean, debe aprovecharlas. Y una de ellas será en unos días.
Para el caso de que el técnico se decida a incluirlo en la oncena titular, Maxi tendrá la oportunidad de mostrarse como una clara opción para el técnico.
El delantero de Celta de Vigo tiene características que lo hacen ver como sucesor de Suárez. Por esa razón, y por su edad –porque apenas tiene 21 años– Gómez se perfila como una de las alternativas de futuro para la ofensiva del equipo.
Gómez convirtió seis goles en las nueve primeras fechas de la Liga Española en la que debutó con un suceso inesperado.
También los amistosos de noviembre y los de marzo del año próximo, la siguiente actividad internacional de la selección, le permitirán comenzar a tener entendimiento con sus futuros compañeros.
El que se presenta en la cancha como sucesor de Suárez (que en enero cumplirá 31 años), por su potencia y capacidad goleadora, empezará a probarse las pilchas del goleador salteño. Pequeña tarea le espera al sanducero.
COSAS QUE PUEDE APORTAR MAXI GÓMEZ
Potencia: Las comparaciones en el fútbol son habituales. Maxi Gómez tiene puntos de contacto con Luis Suárez en su potencia física. Es un toro en su zona de influencia. Es común verlo arrastrar a sus marcadores. Tiene corpulencia física, instinto goleador y en los últimos metros, donde a muchos se les achica el arco, a Gómez se le abre.
Presencia: Maxi Gómez viene demostrando en la liga española sus condiciones. El técnico de Uruguay, Tabárez, reveló que está más fino desde el punto de vista físico. En Celta ya demostró sus condiciones anotando goles de manera seguida. Un detalle a tener en cuenta es su personalidad. Llegó a la liga española y no necesitó de ningún proceso de adaptación.
Juego: La selección puede sacar provecho de muchas de las cualidades que mostró Gómez en Defensor. Es un jugador que sabe jugar de espaldas al arco. Es difícil que pierda la pelota lo que permite retener y esperar la llegada de los volantes. Tiene buen juego aéreo y a la hora de la definición es letal. No se le puede dejar un metro.