El calendario que propuso el cierre del Torneo Clausura plantea desafíos que exceden exclusivamente lo que se hace con la pelota en los pies. Esta carrera de largo aliento propone, por encima de todo y en instancias decisivas, una prueba de carácter y de madurez para afrontar el hecho jugar cada tres días, con una intensidad impropia y desconocida para la gran mayoría de los futbolistas uruguayos. Por eso se puede empezar a entender cómo Defensor Sporting, que ayer volvió tras la caída ante Peñarol, se mostró fuerte futbolísticamente pero endeble en esa regularidad que le exigen a los que quieren ser campeones.
No te confíes, Defensor
El violeta expresó su mejor versión futbolística, hasta que se sintió ganador, pasó apuros, nervios y perdió la calma