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Soledad Pastorutti

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Soledad Pastorutti: "la música siempre va a ser parte de mi vida, pero a veces es un peso"

La cantante argentina habla de su vínculo con la música y la popularidad, y los aprendizajes de toda una vida sobre el escenario antes de su show en Punta del Este

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12 de enero de 2022 a las 05:01

Si tiene que elegir, Soledad Pastorutti dice que la música de su vida es una mezcla de sus propias canciones, esas que la acompañan en el camino que empezó hace 26 años y que representan, por lo tanto, la mayor parte de su tiempo de vida. Pero ahí también pone lo que escuchaba en su casa, las primeras influencias que la llevaron a interpretar folclore y comenzar su carrera. Elige también la obra del italiano Ennio Morricone, uno de los autores que considera que más ha tocado su corazón con su música. Elige a Serrat. El tango. Los boleros, la cumbia, el rock.

O sea, si tiene que elegir, la cantante argentina dice que la música de su vida es toda la música. “Para mí la vida es música y no la concibo de otra manera”, sentencia.

La artista de 41 años decidió bautizar como La música de mi vida el espectáculo que este miércoles 12 a las 22 horas presentará en el salón Punta del Este del hotel Enjoy de ese balneario (entradas a la venta a través de RedTickets). Una presentación a piano y voz, que tuvo una función en el Auditorio Adela Reta del Sodre en 2021 y que ahora tendrá esta versión veraniega. Un show que tiene la particularidad de que es el público el que elige el repertorio al completo, con una votación previa en la que además se pueden realizar dedicatorias.

“Toda la atención recae sobre el pianista y sobre mí, o sea que es un trabajo mayor. Pero, por otro lado, como somos dos y nos conocemos muy bien, nos permite hacer las canciones desde otro lugar, interpretarlas de otra manera. Creo que hay más lugar para la intérprete en este espectáculo que para la que hace el show. Tengo menos recursos en los que apoyarme, porque no está toda la banda, pero como desafío y encuentro cercano con la gente es la situación ideal”, explicó Pastorutti a El Observador en la previa del espectáculo. “Todos los shows son diferentes, el repertorio es diferente y las canto diferente. Tengo que trabajar mucho más, pero creo que en este espectáculo se muestra una cara de artista más elegante y cercana, porque aún cantando estoy más cerca del público”, contó.

La cantante presenta un espectáculo en el que el público elige el repertorio

El formato hace que entre los pedidos aparezcan canciones que sorprenden incluso a la cantautora. “Me sorprende cuando eligen algunas canciones del último disco, Parte de mí, que no fallan, las baladas Aunque me digas que no y Tal como siento, que fueron parte del programa La voz y eso les dio mayor difusión. Hay otro tema del disco, que se llama La Valeria, que es recontra movido y me llama la atención que lo pidan en este formato porque es un gran desafío hacerlo así. También este formato da mucho lugar para los clásicos, a los valses como Que nadie sepa mi sufrir, a las zambas como Luna cautiva, chacareras. Pero varía mucho porque depende del público. Las que no fallan nunca son Brindis, Vivir es hoy, hay temas que son fijos y ya sabemos que son caballitos de batalla y los dejamos para el final como bises”, contó la artista, que habló con El Observador sobre su vínculo con la música, y como a veces su carrera se convierte en una carga, sobre los aprendizajes que ha tenido a lo largo de su trayectoria, y cómo se lleva con ese poncho simbólico que supo revolear, y que lleva puesto desde sus inicios.

En los últimos años has explorado géneros y sonidos, ¿cómo te llevas con los comentarios del estilo “ya no hace folclore”?

Tengo una lectura sobre ese tipo de críticas que a veces me hacen que es que hay un público que no está tan cercano, y que quizás ignora un montón de cosas que yo hago, y por algo que hago en televisión, o por una manera de vestir. En ese sentido hay gente que todavía te ve de determinada manera, y está bien, es parte de la libertad en la que vivimos, cada uno elige interpretar al otro de la manera que quiere y puede. En mi caso creo que de los artistas que empezamos en la década de 1990 con el folclore soy una de las más acérrimas defensoras de esa música, se nota en mis espectáculos y en mis elecciones, pero también en este deseo de sobrevivir artísticamente, y no solamente sobrevivir sino también desafiarme a mí misma e incursionar en varios géneros. Y lo voy a seguir haciendo porque yo me siento más una artista popular que una artista de un género, y en ese sentido siento que el artista popular es el artista que está con la gente, con toda la gente. 

No tanto de un círculo más radical.

He decidido ser una artista popular. Después por supuesto que popular hoy es el folclore, es la cumbia, es el reguetón. Y si bien no es el género con el que coqueteo porque no me siento cómoda ahí o no me siento natural, no me parece mal que suenen, hay lugar para todos.

¿El poncho sigue puesto entonces?

Lo tengo puesto siempre, pero también hay que ser coherente con el poncho. El otro día fui a cantar en una población muy pequeña, que es uno de esos públicos que no me ven muy seguido. Y yo les decía "ya sé lo que están pensando, que cambiada está". Hace 26 años que estoy en esto y capaz la última vez que me vieron en vivo tenía 15 años, y ahora me ven con 41.  Y uno me dice, con buena onda, "ya no revoleas el poncho". Y le digo "mirá, no es que ya no revoleo el poncho, es que no me gusta ser presa de ningún gesto”. Todo lo que hago lo hago naturalmente y jamás podría no estar acorde a mis sentimientos, disfruto mucho del escenario y lo que hago ahí me surge en el momento. Así como alguna vez me surgió revolear el poncho, y lo hice mucho tiempo porque funcionaba y el público se levantaba, después quise probar por otro lado. Yo sé que si canto A Don Ata, el público explota, pero también busco que exploten con otras cosas. Si me va bien o mal, bueno, la única forma de saberlo es probar. Y con respecto al poncho es un gesto que va a ser mío toda mi vida y lo voy a hacer cuando sienta que me sale del corazón de verdad, no porque estoy buscando una estrategia para llegarle a la gente, eso era cuando era más chica y había encontrado ese gesto.

¿Como una actitud más inconsciente que después fue dejando paso a una búsqueda propia?

Si, tiene que ver con que a los 15 uno tiene una energía diferente incluso, yo me subía a un escenario y las canciones duraban la mitad de lo que duran ahora, me subía a domar un potro a toda velocidad. Creo que pasa un poco por eso, porque nunca fui una artista cómoda, siempre me gustó ir en busca de más y asumir riesgos. Y también la influencia que yo tuve a los 15, viviendo en un pueblo de 6.000 habitantes, donde por ahí para escuchar un CD tenías que encargarlo y esperar 15 días. Hoy está todo mucho más a la mano y hay más herramientas. Yo escuchaba la radio de mi casa, que solo sintonizaba la radio del pueblo, mi referencia siempre fue el tango, el folclore, la música de cantautor, que escuchaba mi padre, y mi madre escuchaba más música internacional, tenía algunos casetes de rock de los 80 y los 90 porque ella daba clases de stretching en el garage de casa. Pero no tuve otra influencia y tampoco la podía tener porque el mundo en aquel momento no estaba tan comunicado. Y hoy si, uno se marea un poco más y tiene más posibilidad y ahí estoy. Creo que mi búsqueda va a ser constante y hasta el día que me muera voy a seguir buscando y no sé si voy a encontrar lo que busco (risas).

¿Sentís que hoy estás parada en un lugar de más seguridad con respecto a tu carrera?

Viste que el dicho dice que a seguro se lo llevaron preso, pero la verdad es que estoy mucho más tranquila. Creo que a un artista lo avalan un montón de cosas, pero la trayectoria es una de las cosas más preciadas y yo ya llevo 26 años girando, y me siento con otra autoridad ya. Pero también tengo clarísimo que soy una artista y soy una persona, y hay momentos en los que el público te elige, te mira, te adora, y hay otros en los que no es que te deja de querer, pero aparecen otras cosas, mira para otro lado, se puede cansar de vos, irse un tiempito y volver. Son cosas que si supiera como manejarlas estaría mucho más tranquila. Por eso trabajo constantemente, el trabajo para mí además de salud es lo único que te va a permitir la permanencia. Como en el fútbol, hay equipos campeones y otros que no pero que todos los años están en la competencia, y estar en la competencia significa que alguna vez podés salir campeón. 

¿Cómo fue tu proceso para llegar a ese lugar de seguridad?

No sé si tengo tanta seguridad, paso por momentos de muchas dudas y de sentirme frustrada como todas las personas, pero lo bueno es que al otro día me levanto y siempre encuentro un motivo para seguir adelante. Digo "fallé acá, de esto tengo que aprender", pero también tengo la experiencia, el hecho de ir recordando situaciones de las que me sobrepuse, decir "esto ya me pasó y logré seguir adelante". Cuando era más chica era muy inconsciente. Simplemente iba y hacía lo mío. A medida que fue pasando el tiempo se fueron acomodando las cosas, armamos una empresa acorde a mis necesidades, y he hecho algunas cosas, un coaching, en pandemia cuando frenamos todo traté de que ese tiempo fuera positivo y seguir aprendiendo. Y creo que hay algo que no ha cambiado desde que empecé a cantar hasta ahora y es la pasión que siento por lo que hago, eso me lleva a sobreponerme y seguir adelante. Hago lo que me gusta, y cuando hago lo que me gusta me siento plena, y disfruto, y eso se traslada al público.

¿Alguna vez te planteaste dejar la música, al menos como carrera profesional?

Si, por supuesto, me pasó muchas veces y me sigue pasando seguido. Es un trabajo hermoso, pero después se vuelve cíclico, y el ser humano necesita que le ocurran otras cosas, entonces mil veces me he planteado "me hubiese gustado estudiar una carrera universitaria y recibirme de algo, y probarme en otros campos", porque me gustan los desafíos. La música va a ser parte de toda mi vida, porque yo me ducho y estoy cantando, me lavo los dientes y con la pasta en la boca estoy tarareando algo, pero si es cierto que a veces es un peso. Porque no es solamente música, por ejemplo, ahora con la pandemia, si me enfermo yo para un montón de gente atrás mío, es un presión también, esa es la verdad (risas). Entonces a veces quisieras no tenerla, pero por ahora es más fuerte lo otro.

¿Te gustaría que algún día hagan una serie o una película de tu vida?

Si, me encantaría, porque siento que hay un montón de cosas para contar y para mostrar. Calculo que lo que pueda contar lo ha vivido mucha gente, pero a veces da la sensación de que las carreras artísticas son el resultado de un golpe de suerte, y si bien algo de eso hay, hay mucho sacrificio, trabajo. Lo que mi viejo hizo por mi hermana y por mí merece ser contado, porque para mí inspiraría a un montón de gente. Y también mostrar el sacrificio, como empezamos, como se viaja. Porque no es tan fácil como uno puede pensar cuando te ve sonriendo en televisión. A todos nos cuesta llegar a donde llegamos, por eso yo valoro todos los trabajos y lo que hace cualquier persona, no solo hay suerte y casualidad. 

Sos jurado de La Voz Argentina desde que empezó. ¿Cómo se siente estar en ese rol?

A mí me encanta el formato de La Voz porque siento que es muy respetuoso más allá de los "no". Creo que me enriquece porque conozco gente, conozco repertorio, es una manera más de estar cerca de la música, me tocó acompañar el camino del último ganador, con lo que también me sentí privilegiada y mimada. Es un programa de televisión maravilloso, como artista también es otra manera de acercarme al público, sobre todo al que quizás no me elige como cantante o no me conoce mucho, sobre todo las nuevas generaciones, y creo que me permitió estar más cerca de ellos.

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