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Tabárez vio cómo se apagan sus estrellas

Copa América > EL ANÁLISIS

Uruguay-Colombia: se agotó el plan de Tabárez en el peor momento y el dolor de ver cómo se apagan las estrellas

La lesión de De la Cruz dejó a Uruguay sin la mejor integración para ir por la semis, el DT se aferró a quienes hicieron la historia y, abandonado por la suerte, otra vez por penales quedó afuera de la Copa América

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03 de julio de 2021 a las 22:30

Reducir a la suerte de los penales la eliminación de Uruguay de la Copa América de Brasil 2021 es detenerse en lo menos importante del momento futbolístico que está atravesando la selección.

Este equipo de Tabárez se va de la Copa América por la puerta del costado, con la peor sensación futbolística que puede dejar, con una carga de inseguridades e impotencia a la hora de pretender llegar al gol que no condicen con la trayectoria de este equipo, pero que refleja la caída que comienza a marcar esta generación, y que no sostienen quienes vienen atrás.

Uruguay se fue peleando hasta el final. Con el alma. Dejando hasta la última gota en el esfuerzo por revertir con impulsos individuales lo que no supieron encauzar en equipo.

Valverde no termina de ponerse el equipo al hombro

Uruguay se fue de Brasil con una profunda inquietud y preocupación por lo que viene por delante en el cierre del camino al Mundial de Catar 2022 en el que no la pasará bien si sigue jugando como este sábado en Brasil, en el partido de cuartos de final en el que igualó 0-0 ante Colombia en los 90 minutos y perdió en la definición por penales.

La eliminación del torneo, que para los integrantes que quedan de la generación histórica de los celestes es mucho más dolorosa que quedar afuera de un campeonato, porque este no era un torneo más sino que implicaba despedirse de la última competencia a este nivel (en 2024 ya no estarán, y si están no ocuparán lugares protagónicos como en estos días), es una cachetada a este equipo que se empieza a agotar.

Aunque duela mirarlo desde ese lugar, porque es difícil empezar a entender que los futbolísticas históricos están llegando al final de su vida útil dentro del nivel de selecciones de elite en la forma en que jugaron durante 12 o 13 años, es lo que está ocurriendo.

Le pasó a Diego Lugano, cuando a los 33 años se retiró de la selección. Le pasó a Forlán a los 35. Le ocurrió a Diego Pérez a la misma edad. Ahora Suárez, Cavani y Cáceres cumplirán 35 en unos meses y Godín 36.

Cavani en pleno esfuerzo ofensivo

Entonces, Uruguay se empieza a agotar futbolísticamente y quienes tienen que tomar la posta para seguir en esta carrera de largo aliento que impone naturalmente el paso del tiempo, no lo consiguen.

Por falta de madurez de los más jóvenes (Valverde y Bentancur), por la irregularidad en los rendimientos, porque simplemente quienes tienen que dar la talla no la dan, y porque Tabárez no encontró las piezas de recambio a tiempo para encauzar a este equipo.

El entrenador se fue de la Copa América con Suárez y Cavani jugando los 90 minutos, y eso es algo que no debería ocurrir. Porque Suárez terminó jugando con el alma, como siempre, pero sin la lucidez futbolística ni la potencia que le acompañó durante su recorrido. Es lógico que ocurra. Y también es natural que el entrenador cambie.

Es cierto que este sábado Uruguay extrañó a Darwin Núñez (en este caso no corre que aquel que no estuvo es el mejor), el delantero que faltó porque fue sometido a una artroscopia y que se presenta como el sucesor de los goleadores históricos. Sin embargo, tuvo a Maxi Gómez, a Jonathan Rodríguez y Brian Rodríguez, que ni siquiera llevó al banco, y no los utilizó.

Viña sufre la eliminación

Uruguay jugó este partido ante Colombia con 13 futbolistas, que terminaron agotados, cuando pudo recurrir a 16, si hubiera sido necesario.

Tabárez se quedó con tres cambios, pero no se guardó esas tres modificaciones porque sí. Terminó jugando con unos poquitos, porque quedó claro que quienes esperaron en el banco no daban la talla. Sino el entrenador hubiera recurrido a alguna variante para buscar algo en el final.

Aunque pidan a Brian Ocampo, el de este sábado no era un partido para él, porque podía salir un milagroso experimento, pero los riegos de exponerlo a una situación de cargar con una responsabilidad para lo que no está maduro eran demasiado altos, y en ese aspecto el entrenador tomó todos los recaudos.

Mandó al final a Facundo Torres, para exprimir del joven futbolista que lleva menos de un año en el fútbol profesional algo de lo que mostró en los anteriores partidos (menos cuando lo apuró el 8 de junio al ponerlo como titular en Venezuela) y que podía generar algo diferente. Tampoco fue suficiente. Porque el partido estaba en una intensidad futbolística y emocional muy elevada.

Que Fernando Muslera haya sido la figura de Uruguay expresa claramente lo que fue la producción de la selección.

Se acabó la Copa América. Se terminó el simulador que podía tener Tabárez, ante la falta de fechas FIFA por la pandemia de covid-19, para afrontar este torneo con aires de renovación, matizando a los históricos con los que les sucederán en el campo de juego.

Fallaron los históricos. Aún no se consolidaron los jóvenes. De Arrascaeta, que mostró minutos de lo que puede llegar a aportar y sumar a los 27 años, en el mejor momento de su carrera, desaprovechó una gran oportunidad.

Giménez falla su penal

Lo que queda, al pasar raya, es que el 1-4-3-2-1 que puso en el campo ante Paraguay, con Valverde, Vecino, Bentancur; de Arrascaeta, De la Cruz; Cavani, es una fórmula en la que debe profundizar para lo que se viene.

Suárez y Cavani podrán aportar mucho camino a Catar 2022, pero ya no de a dos sino en forma individual. Es un camino que tendrá que comenzar a probar Tabárez, como ocurrió ante Paraguay, y deberá buscar alternativas para alcanzar el Mundial.

Esto que le ocurre por estos días a Uruguay, Tabárez ya lo sufrió en el camino a Rusia, con el detalle que en aquella ocasión no hubo pandemia, la estructura de juveniles seguía promoviendo valores para la mayor y las Eliminatorias estaban en la recta final. A mediados de 2017 se le empezó a caer el equipo en el mediocampo y encontró en los sub 20 Valverde y Bentancur un recambio en el mediocampo. Suárez y Cavani sostenían el resto en ofensiva. Acomodó a tiempo y clasificó segundo al Mundial. Ahora, sin juveniles que vengan empujando y con los que pueda trabajar en fechas FIFA o en el complejo de la AUF en las selecciones juveniles, llegó la hora de empezar a hacer retoques de alguna otra forma.

Se fue Uruguay con el dolor frustrado del último baile en esta Copa América, con la inquietud que se agota la mejor generación y que Tabárez tiene que calibrar de otra forma sus últimos movimientos para generar un revulsivo entre los nuevos que empujan. De la Cruz, Darwin Núñez y un cambio profundo, el más difícil porque ya no tiene los dos goleadores que resuelven todo.

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