El meridiano del año está cerca y por eso en la sección de Cultura y espectáculos de El Observador empezamos a mirar los meses que tenemos detrás y pensamos en aquellas cosas que nos quedaron grabadas hasta ahora. Este viernes, el tercero de cuatro, repasamos algunas películas que, según quienes firman, estuvieron entre lo mejor que pudimos ver desde enero hasta hoy. Ya pasaron los discos,siguieron las series y, luego del cine, restan los libros.
Lejos de los experimentos primigenios de Extraños en el paraíso o Permanent Vacation, el cine de Jim Jarmusch en las últimas décadas a alternado historias que valen la pena —Paterson, Flores rotas— con baches olvidables —Solo los amantes sobreviven, Los muertos no mueren—. Su última película, por suerte, cayó del lado de las buenas y recupera cierto espíritu libre y lúdico de sus primeros títulos. En Padre, madre, hermana hermano se proponen tres historias sobre vínculos familiares que se conectan en los espacios en blanco de las historias en común, los desencuentros tamizados por los años y los asuntos sin resolver que se arrastran y generan oleadas en el presente. La película pasó por cines y se puede ver actualmente en la plataforma de streaming Mubi.
Los domingos
Una adolescente de 17 años criada en el seno católico de Bilbao toma una decisión y provoca un terremoto en su familia: dedicar su vida a Dios y tomar los hábitos en un convento de clausura por el resto de su vida. Eso es el centro de Los domingos, la celebrada (y premiadísima) película española de Alauda Ruíz de Azúa. Esta producción es una excepcional disección de las crisis y las polarizaciones familiares, de los traumas intergeneracionales, la tradición de la fe, la libertad y la aceptación del destino de los demás. El trabajo de los actores es sublime, especialmente la debutante Blanca Soroa y Patricia López Arnaiz, en una película que prescinde de los juicios de valor, que no toma partido por nadie y deja que el eco brutal de las intenciones de la protagonista reverbere de forma distinta y subjetiva en cada espectador. (Está en cines en este momento)
El actor británico Chiwetel Ejiofor interpreta a Clark en "Backrooms".
A24
El terror viene en un año auspicioso, especialmente el que están haciendo los directores debutantes y provenientes de una cantera específica: Youtube. Ese es el caso de Kane Parsons, el cineasta de 20 años detrás del fenómeno de Backrooms, una película que comenzó como un corto de Internet y terminó transformándose en uno de los títulos más redituables del género en mucho tiempo —aunque no destronó al otro gran fenómeno del 2026, Obsesión—. La historia es sencilla pero efectiva: en la década de los 90, un hombre encuentra en un sótano de su empresa de muebles un pasaje a una serie de pasillos y habitaciones vacías que no llevan a ningún lugar. Ese espacio liminal parece estar vacío, pero por supuesto que no es así. Capaz de generar alta tensión y de mostrar imaginación e ideas nuevas en un género que muchas veces adolece por la continua repetición, Backrooms es un soplo de aire fresco que se recibe con aplausos. (Y, además, sigue en cines)
El agente secreto
Las películas que protagonizan la temporada de Oscar de cada año suelen quedar retenidas en una burbuja, ancladas en la conversación de ese momento del calendario cinéfilo. Se las comenta tanto en unas pocas semanas que es difícil que perduren más allá de esa ceremonia. Eso no pasa conEl agente secreto, la película brasileña que más allá de premios, es una de las historias más removedoras y poderosas de las que se estrenaron este año. Razones para que suceda eso hay unas cuantas: un guion ajustadísimo, con un humor ácido y absurdo que se cuela en un escenario tan oscuro como el de la dictadura brasileña en la década de 1970; la actuación de Wagner Moura como un académico fugitivo que se refugia en Recife; el retrato de época y de la ciudad, y la visión del director Kleber Mendonça Filho para crear una historia sobre el valor de la comunidad, las herencias que pasan de padres a hijos y la memoria. (Disponible en la plataforma Mubi).
Nuestra Tierra
En 2009, el líder indígena argentino Javier Chocobar fue asesinado en un enfrentamiento entre los miembros de su comunidad, los Chuschagasta, y tres hombres que llegaron a sus tierras en Tucumán reafirmando su propiedad sobre ella con la intención de establecer un emprendimiento minero. Ese enfrentamiento, que quedó grabado y subido a YouTube, es el punto de partida de este documental dirigido por la cineasta Lucrecia Martel, que oscila entre la dinámica de película de juicios, el repaso por la historia y los conflictos de los indígenas con el sistema argentino, y un vistazo a las memorias de algunos de los integrantes de la comunidad a través de entradas a sus archivos personales y a sus propios recuerdos. Un documental que como toda buena historia, deja planteadas más preguntas que respuestas para el espectador. (Disponible en Netflix)
Un futuro brillante
A Elisa le llegó el momento de cumplir con el mandato social. A esta joven prometedora le toca armar las valijas y mudarse al Norte, una suerte de tierra prometida donde todos trabajan, todos viven bien, pero sin tener contacto con nadie. A Elisa le espera un futuro brillante que tiene a su madre y a sus vecinos celebrando por adelantado. Pero la viajera no está convencida de que esa sea la mejor opción. Ese es el punto de partida para esta película de la uruguaya Lucía Garibaldi, un relato distópico y fascinante sobre el valor de la libertad y que funciona también como una crítica a la búsqueda de la hiperproductividad y funcionamientos de esta época. (Está en cines)