El domingo llegaron al Servicio de Material y Armamento del Ejército los cuatro blindados RPZ Cóndor traídos en grandes chatas desde el Batallón de Infantería Mecanizado de Florida. Por mandato de la ministra de Defensa, Sandra Lazo, estos vehículos militares serán los primeros que la cartera pondrá a disposición de la Policía Nacional en el marco del convenio firmado con el Ministerio del Interior.
Sin embargo, la cartera conducida por Carlos Negro no tiene interés en usar esos blindados en particular, según aseguraron fuentes políticas a El Observador. En la Policía consideran que no son los más “operativos” para colaborar con la presencia en los barrios y entienden que tienen un limitado campo de visión, sin ventanas en los costados –salvo pequeñas mirillas– y con ventanas solo del lado del chofer.
Los RPZ Cóndor llegaron a Uruguay en los ‘80 por parte del fabricante alemán Thyssen Henschel y han participado en el pasado en la actividad de los cascos azules en el Congo, Angola y Mozambique.
Pese a la protección balística que ofrecen, la Policía pondera como prioritarios la comodidad y la visibilidad que los efectivos tengan dentro de los vehículos. “Necesitamos ventanas a los 360 grados”, graficó una fuente consultada.
Eso lleva a que los jerarcas policiales también sean cautos a la hora de pensar en el uso de los Mowag y los Urutu, otros dos tipos de blindados que integran la lista de cinco tipos de vehículos militares que están contemplados en el convenio entre los ministerios. Las dos clases de unidades requieren de un artillero con el cuerpo fuera del coche para asegurar visibilidad completa.
Durante las conversaciones, la Policía ha transmitido a través del Ministerio del Interior que los Mamba MK 7 donados por Estados Unidos son los que más se adaptan a sus necesidades. Sin embargo, el Ministerio de Defensa ha intentado ofrecer alternativas y de hecho el gobierno entiende que cualquier cesión a favor de los policías requeriría enviar una carta formal a la embajada estadounidense para habilitarlo.
En este marco, Interior procura que el Ejército ceda lo antes posible los Vodnik, blindados de origen ruso que llegaron a Uruguay en 2006 como parte de un pago en especie para saldar una deuda acumulada a partir de la caída de la Unión Soviética.
La cartera adujo durante los intercambios con el Ejército que dichos vehículos también tienen escasa visión y que son más bajos que los Mamba, aunque son similares a los GAZ-2330 Tigr que ya tiene la Guardia Republicana. La fuerza tiene seis blindados de este tipo, pero la mayoría suelen estar fuera de funcionamiento por daños o roturas.
A pesar de las desventajas respecto a los Mamba, Interior procura acelerar la cesión de los blindados Vodnik. De todos modos, fuentes políticas explicaron a El Observador que ninguno de los coches estará de inmediato a disposición de la Policía, dado que todos requieren un proceso de capacitación a los funcionarios policiales.
Carlos Negro informó a la salida del Consejo de Ministros del pasado viernes que todos los blindados serán manejados por choferes policiales o, en su defecto, por militares que pasarán bajo la órbita del Ministerio del Interior como pases en comisión. También descartó que cualquier militar porte armamento del Ejército.
El convenio refrendado el viernes pasado por todos los ministros del gabinete de Yamandú Orsi establece que el acuerdo regirá por seis meses y que podrá ser prorrogable por iguales períodos. El Ministerio del Interior pretende contar al final de ese plazo con una nueva adquisición de móviles y blindados.
La comunicación bajo la lupa
Pese a que Negro había anunciado en Diputados que serían “doce en total” los blindados Mamba que comenzarían “a circular por algunos barrios de Montevideo” en “colaboración y bajo el mando de la Policía Nacional”, el convenio del viernes pasado terminó ratificando que finalmente serán “hasta” doce los vehículos militares a disposición y que no necesariamente serán los coches cedidos por Estados Unidos.
De momento no está prevista una cesión por parte del Ministerio de Defensa de las unidades Mamba, aunque fuentes de Interior reconocieron que son los más complicados de manejar, dado que requieren de un chofer militar.
El exdirector de la Unidad de Comunicación del Ministerio del Interior durante la administración de Eduardo Bonomi, Fernando Gil, escribió en una columna este lunes que hubo “un error de comunicación” y que es “algo que ya no es novedad en el gobierno”.
A pesar de defender lo válido del recurso, el militante del MPP enumeró aspectos que “debieron resolverse y comunicarse antes de forma clara y contundente” –como si los militares portarán armas o si los choferes serán policías–, algo que “no” sucedió. También arremetió contra la oposición por atreverse a “dar lecciones de gestión pública” en una “emergencia que ellos mismos propiciaron cuando fueron gobierno”: “(...) Lo que arrancó como un mal anuncio, no justifica que se siga agrandando la mentira”.
Gil aprovechó la “falla comunicacional” para recordar la “imperiosa necesidad" de que vuelvan los consejos de ministros semanales en la Torre Ejecutiva”, como ocurría en los gobiernos de Tabaré Vázquez. “Estas reuniones marcaban agenda y difundían claramente el trabajo del Poder Ejecutivo con una coordinación entre los principales actores (...) quienes ponían en común sus prioridades y conocían las de sus compañeros del gabinete”.