16 de febrero 2026 - 5:00hs

El juez de Crimen Organizado Fernando Islas decidió extender las medidas cautelares contra los exdirectores de República Ganadera, Nicolás Jasidakis y Mauro Mussio hasta junio, por lo que se les seguirá reteniendo el pasaporte y mantendrán la prohibición de salir del país, informaron a El Observador fuentes de la investigación.

Si bien muchos jueces son partidarios de realizar una audiencia para prorrogar las medidas, no es el caso de Islas, por lo que tomó la decisión luego de conversar con las partes y conocer que existía un acuerdo entre los indagados y la fiscalía.

La fiscalía de Delitos Económicos, a cargo del fiscal Alejandro Machado, está a la espera de un informe sobre los exdirectores de República Ganadera que considera fundamental, proveniente de la Secretaría Antilavado. Ese informe, en el que viene trabajando como asesor el extitular de la Senaclaflt, Ricardo Gil Iribarne antes de dejar el cargo, arrojará luz al equipo fiscal sobre si existió o no lavado de activos en el caso.

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El estilo de trabajo de Machado lo lleva a investigar todas las posibles aristas de un caso antes de pedir imputaciones, por lo que aguardarán ese informe para saber qué delitos tipificarán a los titulares de la empresa.

Jasidakis y Mussio en fiscalía: los números que no cierran, el intento de Basso de salvar República Ganadera y los sospechosos proveedores

El exdirectivo de República Ganadera, al declarar en Fiscalía en diciembre pasado, intentó dar explicaciones sobre por qué había una diferencia de stock de ganado que llevó a la empresa a perder 40.000 cabezas de ganado entre junio y noviembre de 2024, según lo que debería haber por los contratos, respondió sobre el rol de familiares en el relacionamiento con la empresa, el manejo que hacía con los escritorios del ganado y sobre la caída, previa negociación con Basso un día antes de su muerte.

Jasidakis explicó que dentro de la estructura societaria su rol estaba enfocado en el área comercial. “Me dedicaba más a la parte de comunicación, comercial y a administración de inversores y Mauro (Mussio, su socio y primo) se encargaba más de la parte productiva y manejo con los escritorios. Y después, obviamente, las decisiones fundamentales del negocio eran decididas entre los dos”, afirmó según surge de la audiencia a la que accedió El Observador y de la que informó Montevideo Portal. Agregó: “El único que firmaba contratos era yo”.

El exdirectivo, quien señaló que estudió marketing y cuenta con un MBA en administración y agronegocios, indicó que la empresa llegó a manejar “40 campos” y “cerca de 50.000 animales”. Dijo que como directores cobraban un sueldo de US$ 8.000.

Sobre las inconsistencias en los números de animales justificó que “el último balance quedó con error de 65.000 cuando en la declaración jurada figuraban 51.700. Se rectificó eso”. Según dijo, se trató de “un error en el balance”, vinculado a la categoría de animales, incluyendo “ovejas, que llegaron a tener más de 15.000 ovejas, y lo que era caballos y toros”.

Sin embargo, reconoció que al cierre de 2023 el stock era sensiblemente inferior al esperado: “Terminaron con 25.000 y tendría que haber 40.000”, admitió, ante lo cual el fiscal le señaló que le “faltaba el 40%”.

Mussio dijo al respecto de la baja en el stock de ganado que hicieron una corrección del balance. "El último balance no se presentó en ningún lado, se hizo una corrección del balance y cuando presentó los números para el síndico, le presentamos lo que yo le dije, 46.000 era el stock real".

"Posiblemente no estaban computadas las muertes y posiblemente en las declaraciones juradas, cuando el contador tomaba la declaración jurada, hay tres renglones en la declaración jurada, propios dentro del establecimiento, propios fuera del establecimiento y ajenos dentro del establecimiento, yo creo que los contadores deben haber computado los propios y los ajenos", dijo Mussio.

Sobre la diferencia entre activo de US$ 11 millones y un pasivo de entre US$ 85 y 90 millones, Mussio admitió: "Yo no le puedo decir que perdí US$ 71 millones en seis meses porque es imposible. No me lo va a creer nadie, ni yo, ni nadie. Entonces eso es un desfasaje que se viene acumulando desde el 2021, 2022 y 2023".

Jasidakis afirmó que la situación “era grave pero era manejable”. El fiscal Machado le dijo que “entonces la caída de la empresa no tenía que ver con la sequía”, como había venido desarrollando. Jasidakis reconoció que hubo “otros componentes que no fueron atribuibles a la seca”.

Tanto él como Mussio, afirmaron que en diciembre de 2023 evaluaron si seguir adelante y tomaron la decisión de seguir.

Mussio dijo que la decisión fue: "No vamos a parar esto, porque si lo paramos va a ser catastrófico para atrás, para la gente. Vamos a seguir para adelante y vamos a empezar a ponerle todo".

Ese "todo" fue de diciembre de 2023 a junio de 2024 que se intentó recomponer el rodeo: “Se compraron 7.000 vientres preñados y 3.000 vientres entorados. Era un proyecto realizable a dos años”, sostuvo. También indicó que en junio de 2024 “se compró ganado de cría, vaca preñada”.

El fiscal también le consultó sobre por qué no se dejó de captar fondos cuando vieron que la empresa estaba complicada. Jasidakis respondió que hasta fines de noviembre no tenía definido solicitar el concurso. “La última inversión de contrato nuevo fue el 7 de noviembre. Yo en el mismo mes no tenía definido si íbamos a ir a concurso o no. No estaba en mi cabeza, realmente. Hasta el último momento yo quería salvar todo esto”.

"Eso no se lo puedo creer, sinceramente", le dijo el fiscal. "Los números no daban, usted lo sabía. Usted es un empresario, manejaba millones de dólares, no manejaba una almacén de barrio", agregó.

El abogado Juan Pablo Decia, que estuvo en la audiencia pero no pudo hacer preguntas por la estrategia de la defensa de los indagados, que estaban en su derecho de hacerlo, recordó que él tenía un caso de un inversor que se le aceptó ingresar y firmar contrato dos o tres días antes de pedir el concurso.

Rumores, retiros y estampida de camiones

El punto de quiebre, según su relato, comenzó con rumores en noviembre de 2024. “El viernes 22 de noviembre se corre el rumor, entre los escritorios rurales, de que posiblemente los cheques de República Ganadera iban a empezar a rebotar”, dijo. Eso generó “una estampida de camiones que cayeron en todos los campos y empezaron a retirar animales de los escritorios”.

Explicó que se trataba de animales en consignación: “Eran animales que nosotros teníamos disponibles para adelante, que todavía no se habían colocado a inversores, que todavía no se les habían pagado a los escritorios”. "Y el lunes la oficina me explotó de gente”, dijo al recordar que se presentaron como 70 personas.

Sobre el manejo que hacía con los escritorios Jasidakis explicó que "hacían la intermediación entre un productor y el otro y lo que siempre se pedía y estábamos atrás de los escritorios, y esto era bastante irregular de parte de los escritorios hacia nosotros, para poder facturar la venta no se la podíamos facturar al escritorio, al escritorio nosotros le facturamos la comisión. El escritorio nos tenía que decir en una adenda en otra factura separada de la comisión a qué productor iba ese animal. Muchas de las que no estaban facturadas es porque el escritorio no nos pasaba la información".

La reunión con Gustavo Basso

Jasidakis relató además la reunión que tuvo con el entonces director de Conexión Ganadera, Gustavo Basso, vinculada a una posible solución. “Me planteó quedarse con República Ganadera sin poner un peso y ofrecer a los inversores un contrato a 12 años y pagar un rendimiento por debajo del mercado”, señaló. La propuesta contemplaba “un 7% a 12 años”.

"Realmente a mí el número no me cerraba del todo, pero bueno, si él decía que podía hacerlo, yo no tenía ni idea ni nada. (...) No es que no me dan los números de la propuesta, sino de cómo él pensaba recuperar el stock en 12 años", dijo Jasidakis.

“El miércoles habíamos quedado con el señor Basso que íbamos a sacar una comunicación. Conexión Ganadera salió a decir que iban a hacer una evaluación. El jueves de mañana me levanto con la noticia de que había fallecido Basso. Ahí se me cayó el mundo”, declaró.

Tras esa instancia, intentaron avanzar en un acuerdo privado de reorganización (APR) con estudios jurídicos y asesores externos. Contó que con los primeros que habló había sido los abogados Carlos Dotta y Sebastián Esponda y con ellos y técnicos que les presentaron armaron el plan pero no alcanzaron el 50% de adhesiones necesarias: “Llegamos a 45%. Se requería un 50%".

Transferencia de inmueble y vínculos familiares

Sobre la adjudicación de un inmueble a su esposa Elina Fynn días antes del concurso, explicó que el matrimonio tenía capitulaciones desde 2019 y que la vivienda fue adquirida en 2020. “Era un plan de nosotros que mi parte pasara a nombre de mi señora. Ella empezó a pagarme una cuota (…) y yo lo iba metiendo dentro de la empresa”. Según indicó, se volcaron a la firma “US$ 70 mil”.

También se refirió a operaciones con empresas vinculadas a su cuñada, titular de Todoganado e Importotal, dos empresas proveedores de insumos que le vendían a República Ganadera, señalando que ayudó a financiarlos durante la sequía. Mussio dijo que le podían pagar a ocho meses. El fiscal le recordó que el crédito de US$ 1,2 millones que intentó presentar en el concurso fue finalmente rechazado.

El equipo de fiscales también interrogó a Mussio y a Jasidakis sobre transferencias realizadas a Fabiana Mussio, hermana del director. Mussio relató que vive en Estados Unidos y compró algún ganado pero como él es el apoderado en algún momento en que debió comprar ganado lo hizo a su nombre. "Necesitábamos flujo fui y compré los animales y los dejé en la empresa, quedó en tenencia de República Ganadera, después le pagaron al escritorio". "Fue para conseguir financiamiento", aclaró su defensor Eduardo Sasson.

Sobre 22 transferencias que totalizan US$ 204 .975 desde la cuenta República Ganadera como desde una cuenta de Jasidakis, Mussio dijo que al morir una tía de ambos él cobró la herencia y lo fue volcando a la empresa, por lo que luego le fueron pagando a su hermana.

La contadora Carina Liguori, presente en la audiencia, resaltó que los balances no cierran entre otras cosas porque entraba dinero que no se registraba.

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