Antes, cuando jugaba de dientes apretados, no tenía la pelota y defender a cualquier precio con dos líneas de cuatro era el único camino para llegar al éxito, la paciencia se había transformado en ese tesoro que acuñaban los hinchas uruguayos. Ahora –que el fútbol de la selección empieza a recorrer otros niveles–, exento de sufrir ante la posesión del rival y disfrutar con la pelota en los pies de los uruguayos, también exige lo mismo: tener paciencia.
Ese estado que suele flaquear frente a la urgencia de querer disfrutar lo mejor en forma inmediata, se impone para este inicio de Uruguay. Un camino que el técnico Óscar Washington Tabárez propone recorrer desde otro lugar, emparentado con el fútbol que quería el hincha y para el que el entrenador no había encontrado los actores hasta que esta nueva generación de futbolistas le permite desarrollar.
El partido de este martes ante Austria debe separarse entre el resultado y el contenido. Perdió Uruguay, es cierto, y en las estadísticas dirá que el 14 de noviembre de 2017 la selección cayó 2-1 ante Austria en Viena con un gol de tiro libre, que sorprendió al golero Martín Silva, en la hora y con un error defensivo imperdonable. Como el del primer gol. Sin embargo, los celestes ganaron el partido más importante: sumar minutos de ensayo en esa etapa de formación en la que se encuentran, con las ventajas y privilegios que le brinda por estos tiempos encontrarse en noviembre pensando en el Mundial y no penando por clasificar en el repechaje, como le sucedió a Uruguay desde Japón y Corea 2002 hasta Brasil 2014.
En ese contexto, el segundo amistoso en la fecha FIFA le permitió a Tabárez seguir descubriendo fortalezas y detalles en los que debe seguir trabajando.
Uruguay volvió a mostrar una propuesta similar a la que ofreció el viernes ante Polonia. Tácticamente fue diferente, porque delante de la línea de cuatro presentó a cinco hombres, pero en cuanto a la forma planteó un juego asociado a la construcción.
Los cinco volantes con los que saltó a la cancha (Urretaviscaya, Valverde, Vecino, Bentancur y De Arrascaeta), le dieron al equipo un bloque que pretendió ser sólido. No siempre lo consiguió, pero esa fue la intención que transmitió: con cinco jugadores asumiendo su responsabilidad defensiva y cuatro de ellos multiplicándose para no dejar huérfano a Cavani en ataque. Así funcionó el equipo, con Vecino hundiéndose entre los del fondo y los otros cuatro, solidarios, cubriendo cada metro del medio. Cuando Uruguay tuvo la pelota, entonces sí apareció el buen pie y el vértigo para llegar hasta el arco de los europeos.
¿Qué ofreció Uruguay ante Austria? Velocidad por afuera y buen manejo del balón desde el medio. El vértigo lo puso Urretaviscaya, una pieza clave en el funcionamiento y protagonista de las mejores acciones de riesgo. Uruguay también tuvo la pausa y los lanzamientos de Valverde para las corridas de Urretaviscaya y de Maxi Pereira. O el cambio de ritmo de Bentancur, quien es capaz de recuperar y generar una transición rápida sorprendiendo a su rival, para quebrar a los volantes y escabullirse con riesgo en la zona defensiva rival.
Por sus características, De Arrascaeta le puede brindar a Uruguay ese plus que en su momento le dio Forlán. Salvando diferencias, el exfutbolista de Defensor Sporting es capaz de llegar como un 9 a definir en el área rival, pero también es capaz de administrar el juego desde tres cuartos de cancha. Vecino le sigue dando equilibrio defensivo a ese mediocampo ofensivo, y todos juntos demostraron que son capaces de generar fútbol.
El partido ayer le permitió a Tabárez probar a Maxi Gómez, darle minutos a futbolistas que empiezan a quedar relegados como Sánchez y Lodeiro.
Pudo ganar Uruguay en Viena, si hubiera aprovechado las ocasiones que generó por la banda derecha con las corridas de Urreta y Maxi Pereira, que no supo aprovechar De Arrascaeta. Terminó perdiendo porque defendió mal en dos situaciones claves del juego, que bien pudieron ser evitadas.
Dejando el resultado de lado, Uruguay debe valorar el aprendizaje de estos dos partidos, los descubrimientos y la confirmación de que con estos jugadores, el camino es el elegido. Por esa razón, cuando en marzo Uruguay se vuelva a encontrar para los amistosos en China, Tabárez recibirá jóvenes futbolistas más maduros –con cuatro meses más de competencia en Europa– y que habrán asimilado el mensaje que el técnico les transmitió en estos dos partidos. Hoy parece poco, de hecho se ve negativo por el resultado, pero en el futuro será la recompensa del camino recorrido. Como viene sucediendo desde que Tabárez volvió a la AUF.
Austria 2-Uruguay 1
AUSTRIA: Heinz Lindner; Moritz Bauer, Kevin Danso, Aleksandar Dragovic, Andreas Ulmer; Julian Baumartlinger, Florian Grillitsch (75' Alessandro Schöpf), Florian Kainz (59' Louis Schaub), Marcel Sabitzer (90' Stefan Schwab); Marko Arnautovic (86' Deni Alar), Guido Burgstaller (75' Valentino Lazaro). DT: Franco Foda
URUGUAY: Martín Silva; José María Giménez, Maximiliano Pereira, Gastón Silva, Diego Godin; Rodrigo Betancur, Giorgian De Arrascaeta (63' Carlos Sánchez), Federico Valverde (79' Nicolás Lodeiro); Matias Vecino, Edinson Cavani (75' Maximiliano Gómez), Jonathan Urretaviscaya (69' Christhian Stuani). DT: Óscar W. Tabárez