22 de julio 2023 - 6:00hs

El consumo de carne vacuna empieza a decrecer en distintas zonas del mundo y crece en Asia. Un nuevo estudio describe tres estratos sociales, un mercado de proteínas que se ha segmentado por comportamientos diferentes y en los sectores de mayores ingresos la carne vacuna pierde adeptos.

Esas son algunas de las conclusiones preocupantes de la proyección agrícola 2023-2032 que elaboran en forma conjunta la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

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El despegue del pollo

El crecimiento en la demanda por carne será liderado por el pollo, que crecerá un 1,3% anual en la próxima década. Una de las razones es que llega a los tres segmentos, los más adinerados que quieren moderar su consumo de carnes rojas, la clase media urbanizada, que aumenta el consumo de todo tipo de carnes, y los sectores de menos recursos que es a la proteína animal a la que acceden por ser la más económica.

El consumo de carne de ave tiene razones para crecer en Ámsterdam, pero también en Johannesburgo y Bangkok.

La carne de pollo ya es la más consumida del mundo, en 137 millones de toneladas anuales en el promedio 2020/22, para 2032 crecerá en casi 20 millones de toneladas y pasará a 156 millones.

También a una tasa de 1,3% por año crecerá la producción de carne ovina pero con un volumen que es casi 10 veces menor, para pasar de 17 a 19 millones de toneladas.

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La carne de cerdo es la segunda más consumida luego de la de ave y es aquella en la que la producción crecerá más lento en parte por los efectos todavía presentes de la Fiebre Porcina Africana que diezmó a Asia, en parte porque como en el caso de la vacuna, los europeos reducen el consumo por razones de ambiente y bienestar animal.

La producción de carne de cerdo crecerá solo 0,6% por año, de 117 a 129 millones de toneladas.

El crecimiento de la carne vacuna se proyecta a una tasa de 0,9% por año y la producción pasa de 71 a 78 millones de toneladas.

En los próximos 10 años las aves de corral aumentarán su dominio dentro del complejo cárnico, representando la mitad de todas las carnes adicionales producidas en la próxima década, en tanto la otra mitad del crecimiento se repartirá entre las otras tres: cerdo, vacuna y ovina.

La producción avícola se expandirá rápidamente en países con excedentes de cereales forrajeros, como Brasil y Estados Unidos. También se prevé una expansión en Asia, ya que el abandono de la carne de cerdo provocado por los brotes de peste porcina africana ha beneficiado a las aves de corral, especialmente en China en los últimos años.

En otros grandes países de Asia como India, Turquía e Indonesia, la industria avícola es proyectada como  uno de los segmentos de más rápido crecimiento del sector agrícola, impulsado principalmente por la creciente demanda de proteína animal y la creciente utilización de huevos.

Las aves de corral tienen ventajas sobre otras carnes en términos de costos, tasa de conversión alimenticia, proximidad a los mercados urbanos en crecimiento, explica el informe. Además no emiten metano y, al no ser mamíferos, los temas de bienestar animal quedan más lejanos para el consumidor, cabría agregar.

Un factor podría llevar a que lo proyectado no se cumpla. Ese crecimiento depende de que no ocurran problemas sanitarios derivados de la alta densidad de las poblaciones que acarrea un riesgo de problemas de enfermedades. En esta semana, por ejemplo, se detectaron los primeros casos de gripe aviar en aves de traspatio en Brasil, antes solo habían ocurrido en animales silvestres lo que causa gran preocupación a nivel del sector y Japón cerró su mercado a la carne aviar brasileña.

Problemas para la vaca y el chancho

Las regulaciones europeas y los cambios en la lógica de los consumidores complican a la carne de cerdo y vacuna. “En varios países europeos, la producción de carne de cerdo disminuirá. Esto se debe a que las presiones constantes de los costos en los alimentos, la energía, los brotes de enfermedades y las normas ambientales y estándares de bienestar actuales y futuras son parte de la Estrategia de la granja a la mesa de la Comisión Europea (como la "Edad de la jaula").

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Aunque China es visto como el gran motor de la demanda, también es de los países donde habrá un mayor crecimiento de la producción, tanto en carne vacuna como ovina. En el caso de la carne vacuna también se proyecta un fuerte crecimiento de la producción de Turquía, que es potenciada por la importación de ganado en pie.

Los principales contribuyentes al crecimiento de la carne vacuna son China por “las mejoras tecnológicas, una mejor gestión y genética del ganado, y Turquía “por la intervención del gobierno en forma de importaciones de genética ganadera, mayor apoyo a los productores e intervenciones para compensar los altos precios de los alimentos”. En tanto, también se proyecta que crezca  Australia, donde “el aumento de la capacidad de matanza y la rentabilidad generará una mayor producción de carne de res durante el período de las perspectivas”.

Sorprendentemente el informe no hace mención al crecimiento esperable en los países del Mercosur.

El crecimiento en carne ovina es básicamente originado en China, otros países de Asia y de África, en tanto se proyecta una baja del peso relativo de Nueva Zelanda, donde se proyecta una menor área, que los ovinos cederían a otros rubros.

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Problemas con la demanda

Hasta ahora se partía de la lógica de que el aumento en el nivel de ingreso de una persona generaba una mayor demanda por carne vacuna. La población que va mejorando sus ingresos empieza a acceder a la proteína animal a través de huevos, luego de la carne aviar, posteriormente la de cerdo y finalmente la vacuna. La carne ovina tiene una segmentación mucho más étnica vinculada a la población de Medio Oriente y Norte de África.

Pero esa escalera de las proteínas ya no funciona con tanta claridad. O en palabras del informe, “la relación entre ingresos y consumo de productos animales se vuelve menos clara para los grupos de mayores ingresos”.

El análisis de escenarios a largo plazo, revela que los países de ingresos medianos altos impulsarán el aumento de la demanda hasta 2040. Después de eso, los países de ingresos medianos bajos liderarán, lo que hará que la demanda crezca hasta 2075. En algún momento durante el resto del siglo XXI, la demanda mundial de carne puede comenzar a disminuir. Sin embargo, las restricciones ambientales y de recursos podrían limitar un mayor crecimiento en la oferta y la demanda de carne, lo que podría causar que el punto de inflexión llegue antes.

Las perspectivas globales para el sector cárnico apuntan al dilema entre satisfacer las crecientes demandas de los consumidores por un lado y ser ambientalmente sostenible por el otro. La producción de carne y productos cárnicos tiene un impacto significativo en el medio ambiente, lo que representa alrededor de 3,8 gigatoneladas de CO2 equivalente por año.

Esto ha llevado a una creciente preocupación por la sostenibilidad del sector cárnico y la necesidad de equilibrar la demanda de los consumidores con la sostenibilidad ambiental.

El informe sigue indicando que, a nivel mundial, la industria cárnica enfrenta presiones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero debido a su importante contribución al cambio climático.

FAO informa que el sector ganadero es responsable del 14,5% de todas las emisiones antropogénicas de GEI (7,1 gigatoneladas de CO2 equivalente por año), siendo la producción de carne y lácteos los principales contribuyentes.

La producción y el consumo de carne, en particular la carne roja, requieren grandes cantidades de recursos, incluidos tierra, agua y energía, lo que genera emisiones de gases de efecto invernadero que pueden dañar la salud humana y el medio ambiente.

La industria ganadera necesita adoptar prácticas sostenibles, como mejorar la alimentación, la gestión del estiércol y la eficiencia energética para reducir las emisiones.

Novillada de campo.

Mitigar (hasta cierto punto) es posible

El Modelo Global de Evaluación Ambiental de la Ganadería (GLEAM) estima que el potencial de mitigación para el sector es de alrededor del 33%, o alrededor de 2,5 gigatoneladas de CO2-eq. Esta cifra surge del supuesto de que los productores en un determinado sistema, región y zona agroecológica aplican el prácticas del percentil 10 de productores con las intensidades de emisiones más bajas manteniendo una producción constante.

Lograr esto requerirá inversión en investigación, tecnología e infraestructura y colaboración entre la industria y las partes interesadas del gobierno para implementar políticas y marcos regulatorios que respalden un sector ganadero sostenible y resistente al clima.

Todo un desafío para Uruguay, que se ha comprometido a la neutralidad climática al 2050, como la gran mayoría de los países del mundo y que tiene a un sector cárnico dividido entre quienes apuestan a que en el futuro se corrijan indicadores y eso lleve a una menor incidencia del sector ganadero en las contabilidades climáticas, quienes prefieren desconocer o atacar a Naciones Unidas y quienes encaran  el esfuerzo de realizar y certificar una ganadería climáticamente neutral.

Piqsels Carne de bovino.

 

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