Según Mr.Chip fue el primer clásico oficial de la historia sin tarjetas amarillas. Las mismas se empezaron a aplicar en el fútbol en el Mundial de México 1970.
Como dato agregado insólito está el hecho de que Uruguay cometió apenas cinco faltas en todo el partido mientras que Argentina cometió 10.
Uruguay no recurrió a la falta ni como herramienta táctica para cortar juego, enlentecer el ritmo de las acciones o llevar el juego a un escenario de fricción.
AFP Así arrancaron Messi y Suárez Como en la jugada del primer gol, permitió largas conducciones de Lionel Messi sin encimarlo, sin manotearlo, sin intentar ni siquiera bajarlo con infracción.
En el segundo tiempo, bajo el "ole" de la tribuna, Uruguay soportó largas tenencias argentinas sin interrumpir el juego.
Está claro que la conducción de Óscar Tabárez, entrenador de la selección desde 2006, promovió cambios culturales a todo nivel en la conducción del equipo.
El público de la selección cambió generándose a partir de Sudáfrica 2010 una comunión muy especial entre jugadores e hinchas.
Pero también cambiaron y se erradicaron viejas prácticas que durante años llevaron a que el mundo futbolístico identificara a Uruguay como un combinado violento.
EFE/Juan Ignacio Roncoroni En la cancha hasta hubo diálogos Sin embargo, durante varios años de la conducción de Tabárez, Uruguay tuvo símbolos con la marca registrada del fútbol uruguayo, aguerridos, rústicos, ásperos, que sabían cómo jugar al filo del reglamento pero sin incurrir en viejas conductas patoteras.
Diego Lugano, el Ruso Diego Pérez y el Cacha Egidio Arévalo Ríos fueron símbolos de una era.
EFE/Juan Ignacio Roncoroni Diego Godín y Lionel Messi Es cierto que también hubo excesos. Cristian Rodríguez se perdió el Mundial de Sudáfrica por pegarle una trompada a Gabriel Heinze en el Centenario tras la derrota 1-0 en la última fecha de las Eliminatorias. Maximiliano Pereira fue expulsado ante Costa Rica en el Mundial de Brasil 2014 por una patada de impotencia. Luis Suárez mordió a Giorgio Chiellini en ese torneo. Pero fueron episodios aislados.
La imagen que dejó la selección uruguaya el domingo contra Argentina fue la de una selección, que durante media hora interpretó en muy buena forma el nuevo libreto que Tabárez quiere para su equipo y que le pudo haber acercado al triunfo, y terminó siendo un equipo avasallado, superado, sin alma ni rebeldía.
No porque no se pegó una patada descalificadora, sino porque le brindaron a Argentina todas las comodidades para que jugara con total libertad.
EFE/Juan Ignacio Roncoroni Messi y Godín, el diálogo del final Al final, el terreno se convirtió en una lluvia de saludos, besos y abrazos. Lionel Messi y Diego Godín se quedaron charlando. Giovanni González le pidió la camiseta a Ángel Di María. Luis Suárez se fundió en un abrazo con su amigo Messi.
Todo después de que Argentina goleara a un Uruguay sin levante 3 a 0.