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Peñarol perdió la paciencia contra Fénix y le costó carísimo el viernes en el Campeón del Siglo

Fútbol > PELIGRA EL TRI TRICOLOR

La ruleta rusa de Nacional, el ejercicio de Peñarol de culpar a los jueces y el período fermental de los chicos

Todo esto le da al Clausura un valor agregado: le quita chances a los albos, aumenta las de los aurinegros y crecen las posibilidades de Liverpool, Plaza, City Torque y River

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20 de septiembre de 2021 a las 05:02

La segunda fecha del Torneo Clausura, que se completará este lunes, dejó sobre la mesa algunos elementos que pautan lo que será el segundo semestre.

El torneo que cierra la temporada siempre es el más difícil de todos. ¿Por qué? Hugo De León había acuñado una frase que decía que el Clausura mostraba la mejor versión de todos los equipos, porque todos dan su máximo futbolístico, anímico y deportivo porque se define el campeón del Clausura, el ganador de la Anual, los clasificados a las copas internacionales y por evitar los tres descensos.

Cuando eso ocurre, se multiplican los esfuerzos, las motivaciones elevan niveles de rendimientos individuales y colectivos, aumenta la paridad y el torneo crece en su nivel.

También, tan buen nivel hace que el ganador de la Tabla Anual o campeón del Clausura termine conquistando el Uruguayo. En las últimas 10 temporadas, solamente una vez, en 2013-2014, el campeón del Apertura se llevó el Uruguayo (Danubio en las finales antes Wanderers). Después se impuso la lógica que quien gana Clausura o Anual, es campeón.

En este contexto, el arranque del Clausura dibujó su silueta.

La ruleta rusa de Nacional

Los presididos por José Decurnex, cambiaron de técnico al finalizar el Apertura. El actual presidente alcanzó un registro que el club no vivía desde la época de Ceferino Rodríguez en cantidad de entrenadores en un período de gobierno.

Decurnex lleva siete entrenadores en dos años y medio de gestión en Nacional mientras que Ceferino Rodríguez, entre 1992 y 1997, utilizó la misma cantidad. La diferencia entre la década de 1990 y la actual fue que en la primera, Peñarol conquistó el último quinquenio y en el presente Nacional es bicampeón del Uruguayo.

En el mercado de pases previo al inicio del Clausura, Nacional cortó otra vez su proyecto futbolístico, para empezar otro con cambio de entrenador, y cortó el ciclo de trabajo tras perder a ocho futbolistas y sumar cinco refuerzos en el mercado en el que se deberían hacer menos retoques en un plantel.

Nacional entró al Clausura sin la experiencia acumulada en el Apertura con el mismo entrenador, como suele suceder en los proyectos de cada temporada.

En este aspecto el tricolor está en desventaja: en 15 partidos y con un entrenador sin experiencia en Primera (los cuatro partidos que dirigió Ligüera en el cierre del Clausura y las finales del Uruguayo no son medida), se juega a todo o nada, mientras Peñarol tiene un técnico que al final del año llegará a 45 partidos por el torneo local (además de los partidos internacionales), Eduardo Espinel 41, Gustavo "Chavo" Díaz 30, Jorge Bava 25 (y conocía al equipo porque formaba parte del plantel), Román Cuello 22, por citar a los que le llevan ventaja en el aspecto deportivo.

Esta diferencia es notoria en los proceso de trabajo, incluso cuando Nacional en 2019 y 2020 consiguió el bicampeonato con un cambio inusual de entrenadores. Para conseguir su objetivo fue clave la complicidad de Peñarol con malas decisiones deportivas (desarmó al equipo a mediados de 2019 cuando iba por el tricampeonato en el Uruguayo y vendió a sus principales figuras), así perdió a Diego López que venía trabajando en gran forma y con continuidad, y se quedó para la temporada pasada con un plantel que necesitaba el recauchutaje que no supieron hacer hasta que Pablo Bengoechea asumió en diciembre como director deportivo.

Ese terreno fue fertil para que equipos chicos con presupuestos menores y con menos nombres, conquistaron tres de los útimos cuatro torneos cortos: Rentistas (Apertura 2020), Nacional (Intermedio 2020), Liverpool (Clausura 2020) y Plaza (Apertura 2021).

Fue clave en ese proceso que los grandes tuvieron que ir a todas las canchas y que se jugó sin público.

No es casualidad tampoco que en la Tabla Anual de 2021 los tres primeros en la tabla tengan los procesos más extensos de trabajo con el mismo cuerpo técnico (Plaza, Liverpool y Peñarol).

Martín Ligüera, entrenador de Nacional

En ese juego riesgoso que eligió Decurnex para su último año de mandato, de nombrar para el Apertura 2021 a un entrenador con el que experimentaba por su escaso recorrido en Primera (Alejandro Cappuccio llegó a Nacional con 67 partidos en el fútbol profesional), y sin margen para trabajar con un equipo durante seis semanas porque tuvo doble actividad por la Libertadores y el Apertura, le costó carísimo y su salida al final de la primera parte de la temporada 2021.

Además, el técnico de Nacional no eligió el plantel que tuvo que dirigir. El equipo lo armó el club y le dieron al entrenador los jugadores que la institución había elegido, incluidas varias figuras. Cappuccio solo eligió a Gonzalo Vega, de la decena de jugadores que llegaron. Finalmente, Decurnex respaldó a Cappuccio hasta la penúltima fecha, y una semana después lo echó.

Cesado Cappuccio, fueron por otro técnico sin experiencia en el fútbol profesional, y le dieron un equipo que no había encontrado el mejor funcionamiento en el Apertura, y que para el Clausura perdió ocho jugadores y le trajeron cinco refuerzos.

Ahora, contrarreloj, acumulando sus primeras horas de vuelo en el fútbol profesional como entrenador, Ligüera tiene que dar forma a un equipo con la presión del tricampeonato en juego, la presión de la Tabla Anual (está a siete puntos del líder) y la obligación de ganar el Clausura (consiguió un punto en seis), en un torneo extremadamente difícil. Progreso le dio una muestra de lo que le espera a los tricolores.

Este domingo en el Parque, Nacional tuvo una tarde para el olvido, en una producción que inquietó por la papuérrima actuación del equipo que toda la tarde jugó al pelotazo. El tricoor se olvidó de trasladar el balón en una buena cancha, no tuvo juego por las bandas, cuando a Ocampo (su mejor exponente) lo escalonan en las marcas pierde todo su potencial y finalmente apostó a la cabeza de Bergessio como único recurso. Nacional fue favorecido por un penal.

Lo más absurdo de este Nacional es que mientras la pelota iba de una cancha a la otra (desde los zagueros a los delanteros saltándose los volantes), tenía a D'Alessandro mirando el partido desde el banco de suplentes.

Nacional está en problemas para ganar el tricampeonato por esa ruleta rusa que planteó para este Clausura, jugado a que el tribunal de la AUF le de los puntos ante Cerro Largo para que la tabla le devuelva una mueca menos inquietante que el antepenúltimo (o penúltimo si gana este lunes Deportivo Maldonado) lugar en la tabla tras dos fechas. Y sin chances de hacer más pruebas con cambios de entrenadores.

La costumbre de culpar a los jueces

Peñarol está expresando el mejor juego que se vio en las últimas temporadas. La gestión de Mauricio Larriera queda dibujada en el campo, donde el equipo titular se recita de memoria y, cuando en este período de pases perdió a seis jugadores, contrató a seis para lugares específicos sin cambiar la estructura.

Aunque aún no ganó nada (Clausura 2020, Apertura 2021), está en la semifinal de la Sudamericana y bien posicionado en su organización deportiva para definir el Clausura.

Ahora bien: el problema de Peñarol pasa por lo que está ocurriendo afuera de la cancha.

Peñarol necesita paz, y la presión política (por errores arbitrales que le perjudicaron y beneficiaron en partes iguales) que está ejerciendo, silenciosamente se le mete en el vestuario. Si no lo controla a tiempo, le va a pasar factura.

Los puntos que el viernes perdió Peñarol no fueron exclusivamente por el error del árbitro Ostojich, como quisieron presentarlo frente al público los dirigentes y los jugadores. Lo perdió porque se encontró con un Fénix que le hizo perder la paciencia, que limitó sus fortalezas a partir de un gran planteamiento táctico, que mostró su mejor versión de la temporada en el campo, porque aportó un plus anímico porque visitaba a Peñarol en el Campeón del Siglo y porque el golero Mejía fue la figura. En ese contexto debe ingresar a considerarse el error del árbitro, en un penal que no pudo advertir por la forma en que se dio la jugada y porque no había VAR:

Si Peñarol cambia la presión hacia la AUF y los árbitros, que se traslada a la tribuna, de ahí a la cancha y se mete en el vestuario (lo que finalmente le lleva a perder la paciencia), evita los escándalos frente a errores que forman parte del juego y mantiene el rumbo futbolístico que estableció con Larriera, podrá ganar o perder, pero va a estar más cerca de conquistar el Clausura que cualquier otro equipo.

La revolución de los chicos

En ese enredo que tiene Nacional con su proyecto deportivo, y en las distracciones que genera en su propio plantel Peñarol con tantos reclamos, los clubes chicos respaldados por sus buenos proyectos deportivos sacan ventaja en la tabla, se meten en la lucha por el título del Clausura y dan pelea en la Tabla Anual.

Plaza campeón del Apertura 2021

Rentistas demostró en el Apertura 2020 que todo es posible en un torneo de 15 fechas, aunque en las siguientes 15 etapas pueda terminar peleando el descenso hasta la última jornada, como le ocurrió a los rojos.

Progreso le ganó a Nacional en el Parque

De todas formas, un torneo es suficiente para ganarse un lugar en la final del Uruguayo. En este Clausura 2021, Fénix, Progreso y Wanderers están en el camino del Rentistas del Apertura 2020.

Eduardo Espinel es sinónimo de éxito con Plaza

Los casos de Liverpool, Plaza, City Torque y River Plate son diferentes.

Gustavo Díaz volvió a Uruguay e impulsa a River hacia el título del Clausura

Tienen un trabajo respaldado por proyectos deportivos a largo plazo, que los blindan y le dan capacidad de respuestas a sus planteles.

Román Cuello, entrenador de City Torque tiene la gran oportunidad de llevar a los celestes al título del Clausura

Con ese modelo no es casualidad ver a Plaza (primero en la Anual), Liverpool (segundo), City Torque (quinto), River Plate (sexto), con siete puntos de diferencia entre el primero y sexto, lo que le da a este segundo semestre un salto de calidad al torneo, un valor agregado a la definición de la competencia y la certeza de que cualquiera de ellos podrá aspirar al título sin que se transforme en sorpresa.

 

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