Puede que haya algo del pensamiento de Umberto Eco, cuando dijo: “Sabiduría no es destruir ídolos, sino no crearlos nunca”. Puede que las respuestas sinceras no levanten votos (como un diputado que idolatra al actor Dustin Hoffman o una representante que prefiere a Fito Páez). O puede que en un Parlamento en que casi la mitad de sus miembros no se identifica con religión alguna y en el que, de la mitad restante, un tercio se considera poco o nada religioso, “no queda bien” andar hablando de ídolos (eso también sale de la encuesta de El Observador).
Pero tras el significativo silencio, y a pesar de que no forman parte de ningún altar o santuario, en tierra de políticos la referencia suelen ser otros políticos.
A su imagen y semejanza
"El ser humano necesita creer en algo; cuando no se cree en nada, se vive solo para uno, para el egoísmo". José Mujica, el expresidente uruguayo conocido en el mundo, entre otras cosas, por sus frases con tinte filosófico, repite cada tanto que la juventud tiene que perseguir ideas y no personas, que “la religión tiene que ser la defensa de la vida” y no un ritual de idolatrías, pero…
Trece legisladores actuantes dicen que Mujica es su ídolo, lo que convierte al exlíder tupamaro en el personaje más referenciado en el actual Parlamento.
El podio continúa con otro político: Wilson Ferreira Aldunate. Pese a haber fundado una corriente en el Partido Nacional (y prueba de ello cinco parlamentarios lo eligieron como ídolo), logra movilizar el corazón de quien era blanco pero ahora integra otro partido (Daniel Peña del Partido de la Gente).
Como si fuera a propósito —por aquello de “quedar bien” con los tres partidos tradicionales—, el medallero lo completa el colorado José Batlle y Ordóñez. A casi 95 años de su muerte, es el norte de cuatro de sus actuales correligionarios.
“La historia de Uruguay, el proceso de inclusión, el sistema educativo laico y gratuito, los espacios públicos urbanos, la idea de Estado-Nación, y por tanto de ciudadanía, hacen que no se tengan imágenes a idolatrar; distinto es el caso de países que basan su unión en la tenencia de tierra”, había dicho el filósofo uruguayo Sandino Núñez.
Sin embargo, entre los legisladores uruguayos existe cierta admiración por políticos de su palo. La senadora Graciela Bianchi dijo en más de una oportunidad que ella es "Luisista" antes que blanca. No es la única. María Fernanda Araujo también tiene al presidente Luis Lacalle Pou como su ídolo.
Los colorados Marne Osorio, Nibia Reisch y Omar Estévez, por su parte, se reconocen admiradores de Jorge Batlle, el presidente que dejó el cargo con la popularidad más baja desde el retorno de la democracia.
"Qué sponsor la muerte", había dicho Horacio Buscaglia cuando le preguntaron por el músico Mateo, a quien la fama le llegó tras su deceso. Tal vez por eso los recientemente fallecidos Danilo Astori y Mariano Arana (por citar dos ejemplos) también están en la lista de políticos que idolatran otros políticos.
En la tapa del libro
“Se emborrachó, porque la guerra perdió / y se emborrachó, porque alguien lo traicionó / se emborrachó, y la patria se lo agradeció / ¡Whisky para los vencidos!". Así le canta el Cuarteto de Nos al prócer nacional José Gervasio Artigas (ídolo de la senadora frenteamplista Liliam Kechichian y del diputado nacionalista Pablo Viana). Un Artigas que fue "traicionado" y que murió padeciendo la derrota.
Dicen que para entrar en los libros de Historia de Uruguay —y valga la mayúscula de la disciplina— hay que tener un final de desgracia. Aparicio Saravia, el caudillo blanco que murió tras un balazo en la Batalla de Masoller, ahora es ídolo del senador Sebastián Da Silva y de Jorge Saravia. Leandro Gómez fue ejecutado cuando defendía a Paysandú, y es la referencia del legislador Federico Casaretto. La comunista Julia Arévalo falleció justo a la salida de la dictadura, cuando camaradas suyos seguían en el exilio o desaparecidos. Ahora es la ídola de Micaela Melgar. Y Raúl "Bebe" Sendic, cascoteado por la dictadura, es la admiración de Daniel Caggiani.
Los parlamentarios uruguayos no buscan la inspiración solo en los políticos o ideólogos locales. Elsa Capillera y Gloria Rodríguez sienten admiración por Nelson Mandela. Susana Pereyra tiene devoción por Rosa Luxemburgo. Salvador Allende es un hombre a seguir por José Nunes. Barack Obama es referencia de Adrián Peña. Y Lula lo es para Alejandro Sánchez.
El líder cabildante Guido Manini Ríos, dedicado al estudio de la Historia, prefiere quedarse con Hernandarias.
Pero no solo de política viven los políticos.
A puro gol... amén
“Diego nuestro que estás en las canchas, santificada sea tu zurda, venga a nosotros tu fútbol, háganse tus goles recordar, así en la tierra como en el cielo”. Es una de las plegarias que se escuchan en las iglesias maradonianas. Y si bien el legislador Agustín Mazzini no llega a tanto, reconoce que Diego Armando Maradona es su ídolo.
Otros cuatro parlamentarios admiran a Fernando Morena, homenajeado este viernes 2 con motivo de su cumpleaños. ¿Serán los cuatro manyas? Mal El Observador que no preguntó por la simpatía futbolística.
Por eso tampoco puede saberse si los tres que eligieron a Luis Suárez son bolsos. ¿Y Gabriel Gianoli que idolatra a Juan Ramón Carrasco?
Cuentan que en Uruguay, donde hay tres millones y pico de habitantes y una misma cantidad de entrenadores de fútbol, algunos jugadores tienen dejos de divinidad. Pero un puñado de legisladores, sin embargo, siguen siendo fieles de las religiones clásicas y lo demuestran en sus idolatrías.
Jesús es admirado por el evangelista Álvaro Dastugue y el católico Guillermo Domenech. Carmen Tort, Eduardo Lust y Sergio Botana optan por Juan Pablo II. Y Rodrigo Goñi se queda con el Papa Francisco.
“Los ídolos son un producto y marca a la vez”, había explicado el publicista Pipe Stein. “Los medios masivos de comunicación amplifican la imagen de una persona para hacerla conocida más allá del contacto personal. Ese conocimiento, que puede tener diferentes grados de masividad, es lo que denominamos fama. Cuando el prestigio y la fama se unen, lo que lamentablemente no es tan usual en estos tiempos, estamos frente a lo que hoy se denomina un ídolo”.
Y en esa categoría entran músicos como Alfredo Zitarrosa o Juan Manuel Serrat, el escritor José Saramago, o el carnavalero Tito Pastrana.
Pero una respuesta llamó la atención: el ídolo de diputado Eduardo Guadalupe es el actor Dustin Hoffman. ¿Casualidad? En el siglo XX, tras la difusión masiva de imágenes, emergieron estrellas del cine, luego de la música y más tarde de la televisión. “Se les llamaba star system y su templo era Hollywood. Un reino encantado en donde viven, en medio de la grandeza y el misterio, algunos seres soberanamente talentosos y admirables. Seres que llevan una vida muy diferente al común de los mortales, quienes harán de todo por parecérseles un poco”, había ejemplificado el psicólogo social Juan Fernández Romar.
¿Los legisladores buscarán inspiración entre sus diversos ídolos a la hora de legislar? Creer o reventar.
¿Cómo lo hicimos?
El Observador encuestó, mediante un formulario de Google, a los senadores y diputados actuantes durante la mayor parte de la legislatura en 2023. El relevamiento, realizado entre el 29 de agosto de 2023 y el 16 de enero de 2024, contó con las respuestas de 123 de 130 legisladores.
No respondieron la encuesta porque se opusieron a la misma: Carmen Asiaín (Partido Nacional, quien fue sustituida por su suplente Jorge Saravia), Carmen Sanguinetti (Partido Colorado), Raúl Batlle (Partido Colorado), Silvana Pérez Bonavita (Cabildo Abierto). No contestaron porque, tras sucesivos intentos de comunicación, nunca respondieron: Óscar Andrade (Frente Amplio), Álvaro Lima (Frente Amplio), Wilman Caballero (Cabildo Abierto), y Valentina Dos Santos (Partido Nacional).
El cuestionario incluyó nueve preguntas de opinión con múltiple opción y 12 consultas de perfil sociodemográfico y caracterización. Este trabajo fue iniciativa de un equipo periodístico de El Observador integrado por: Diego Cayota, Ramiro Pisabarro, Martín Prato y Tomer Urwicz.
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