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Las dos caras del fútbol: de Olivera a Viña, cuando una decisión cambia la carrera

Nacieron con nueve días de diferencia, hicieron la carrera juntos, en 2017 fueron campeones sudamericanos, pero los empresarios les sugirieron distintos caminos y se invirtieron los crecimientos

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18 de octubre de 2019 a las 05:00

Muchas veces los futbolistas toman decisiones (o se las hacen tomar), que marcan su futuro definitivamente. Más allá de sus condiciones deportivas y su proyección, el camino que recorren cuando despuntan en Primera división los puede llevar a un destino venturoso o al borde del precipicio. Esto acontece seguido en el fútbol uruguayo, donde el dinero no abunda y los jóvenes son deslumbrados desde muy temprana edad con la promesa de pases maravillosos e ingresos económicos que cambiarán sus vidas, que muchas veces no resultan de esa forma.

El debut de Matías Viña en setiembre en la selección nacional, y su confirmación en octubre en los partidos ante Perú en Montevideo y Lima, muestra el progreso que tuvo el lateral izquierdo de Nacional, elegido en setiembre el mejor jugador del Campeonato Uruguayo.

Viña tiene 21 años y le ofrecieron oportunidades para irse del club tricolor desde que debutó en Primera división, a otros equipos del medio para sumar minutos y experiencia, pero a principio de este año decidió renovar su vinculación con los tricolores hasta 2021, apostó a la continuidad, a tomar ritmo de Primera, a ganar confianza y después sí, salir al exterior con cierta consolidación y dejando un rédito para el club que lo formó, no solo para su cuenta bancaria. La continuidad y los buenos rendimientos finalmente le hicieron un lugar en la lista de Tabárez, que realiza las últimas pruebas de cara al próximo año en el que Uruguay comenzará el recorrido en las Eliminatorias para el Mundial de Catar 2022 y la Copa América Argentina-Colombia 2020.

En paralelo transcurrió la carrera de Mathías Olivera, compañero de generación en Nacional  y en las selecciones, que también juega en el lateral izquierdo, debutó antes que Viña en Primera división, pero se fue de mala manera del club, aceptó una propuesta que le hizo en ese momento su representante Daniel Fonseca y ahora se encuentra en España fuera de los radares de la selección nacional y tratando de volver a la mira.

Juntos en la selección sub 20 campeona de América

Olivera y Viña forman parte del actual proceso de selecciones de Uruguay. Ambos integraron la sub 20 que disputó el Sudamericano en Ecuador (se coronaron campeones en febrero de 2017, en Quito) y el Mundial de Corea del Sur en 2017.

Olivera disputó 15 partidos entre ambos campeonatos, mientras que Viña, que entonces jugaba de zaguero -porque el titular en su posición natural era Olivera-, lo hizo en 12.

En una entrevista que concedió a Referí este año, Viña contó que en las divisiones juveniles de Nacional él jugaba a veces de volante porque el titular en el lateral era Olivera.

Mathías Olivera (parado) y Matías Viña (en el piso) en la selección sub 20

Olivera debutó en la Primera de Nacional en la temporada 2015/2016 con Gustavo Munúa como entrenador. Jugó dos partidos del Torneo Clausura. En esa época, Viña todavía continuaba en las divisiones juveniles.

Viña nació nueve días después de Olivera en aquel 1997: el primero el 9 de noviembre y el segundo el 31 de octubre.

A fines de 2016, el representante de Olivera, Fonseca, le compró la ficha a Nacional y se llevó al jugador con la promesa de continuar su carrera en Galatasaray, pagándole a Nacional solo la cláusula de rescisión por un monto de US$ 1 millón. Junto a él también marchó Rodrigo Amaral, otro juvenil de gran proyección, primero tasado por los albos en US$ 3.000.000 y finalmente el empresario pagó US$ 1.500.000. Ambos decidieron hacerle caso al empresario, dejando el club que los formó. Aparte de la polémica, fue un tiempo de desilusión entre los dirigentes y los hinchas de la institución, que vieron cómo se les escabullía el futuro de las manos.

Los vaivenes en las negociaciones hicieron que Olivera no firmara en el club turco y quedó sin equipo (lo mismo le pasó a Amaral, hasta que fue a Racing de Argentina). Así, durante un tiempo entrenó solo con un preparador físico en Maldonado, luego se unió al plantel de Atenas de San Carlos aunque nunca jugó, en los meses previos al Mundial sub 20 de 2017. Nacional le abrió las puertas para que regresara, pero a mediados de 2017 firmó contrato con Getafe. En el medio, tuvo idas y vueltas con su representante y la relación se cortó.

Desde que llegó a España el lateral disputó 32 partidos, con un pasaje por Albacete. En la actual temporada no ha debutado por una lesión y el mes pasado, cuando Viña era noticia por ser elegido el mejor jugador del mes, Olivera lo era por una pelea en la calle. En la selección mayor no ha tenido oportunidades.

El camino largo de Viña y las recompensas

A Viña le implicó otros tiempos debutar en la Primera de Nacional. Lo hizo en el Apertura 2017 con Martín Lasarte como entrenador, pero no tuvo continuidad en el equipo principal hasta la temporada actual, en la que se consolidó como titular desde la llegada del argentino Eduardo Domínguez a la conducción técnica.

El contrato de Viña con Nacional vencía en diciembre, por lo que a partir de julio de este año estaba en condiciones de negociar con cualquier otro club. Sin embargo, el jugador tomó un camino diferente al de Olivera y el 25 de mayo prolongó su vinculación con los tricolores hasta 2021: "No quiero irme en condición de libre, quiero hacer las cosas bien con el club porque me dio la oportunidad de jugar", dijo entonces el lateral.

Fue clave para la negociación su representante, el italiano Marco Cusomano, según comentó el mismo Viña, quien se adueño del lateral izquierdo cuando se fue Alfonso Espino a Cádiz de España, otro producto de la cantera tricolor.

En la Fecha FIFA de setiembre, Tabárez lo convocó por primera vez a la selección y disputó los cuatro partidos desde entonces: Costa Rica, Estados Unidos y los dos contra Perú. En el último, asistió con un gran centro a Darwin Núñez, autor del empate 1-1.

El jugador fue elogiado por el entrenador después de su debut con la celeste. Tabárez, que no suele hablar de los jugadores en forma individual, pero en este caso se refirió al lateral tricolor Matías Viña: “Y ahí cuando digo que vi cosas que me hacen tener una visión diferente antes de jugar, en el caso de Viña también, porque se destacó en lo que más se preocupa él por mejorar, que es la parte defensiva. La otra parte quizás no anduvo del todo pero no por responsabilidad de él, quien ni conocía a los compañeros y no tenemos tiempo de trabajo para que se conozcan los futbolistas, así que considerando todo eso quedaron buenas sensaciones”.

Su nombre está en la órbita de Atlético de Madrid, club que está dispuesto a pagar 5 millones de euros, según medios españoles.

En apenas dos años -porque fue en 2017 cuando Olivera y Viña eligieron-, las decisiones de los empresarios y el resultado de tomar el camino correcto en pleno crecimiento deportivo terminan marcando la carrera de los futbolistas, que en un momento se ven envueltos en las tentaciones de las ofertas millonarias y apurados por los sueños y, cuando recorren diferentes caminos, finalmente llegan a la conclusión que mientras unos, los que prometían un futuro venturoso dan un paso atrás y después les cuesta tomar impulso, otros menos favorecidos en un momento circunstancial, se consolidan.

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