Con la calculadora en la mano y en medio del receso de campaña pautado por el retiro del candidato Yamandú Orsi hasta la semana próxima, los sectores del Frente Amplio barajan y dan de vuelta con las cartas vistas de lo que votaron en las internas. El Partido Comunista, que busca erigirse en uno de los principales bloques parlamentarios de la izquierda, tiene varios frentes abiertos para armar la ingeniería electoral.
Un grupo de dirigentes procesa los números del último domingo de junio y pone la lupa en determinados barrios de Montevideo en que, a su entender, la 1001 debería hacer más fuerza ante un MPP que arrasó en todo el país de la mano del victorioso Orsi y de un José Mujica que hizo valer su inmensa popularidad. Si bien los comunistas no ignoran que desde hace dos décadas el viejo líder es favorito en la periferia de Montevideo, sí consideran que deberían repuntar en barrios obreros como el Cerro, La Teja y Casabó, dada su militancia social y sindical en ese sector de la sociedad.
Solo en esos tres barrios mencionados la izquierda convocó más de 23 mil de votos, en unas internas no obligatorias.
“Primera etapa, enorme votación del Frente Amplio. La 1001 sumó casi 20 mil votos más que en 2019, nunca habíamos tenido tanto respaldo en una elección interna”, escribió el senador Óscar Andrade a pocas horas del domingo, en el más optimista de los análisis del que también por estas horas se hacen eco varios camaradas consultados por El Observador: su votación hubiera sido más que importante con los niveles de participación del 2019, pero quedó opacada por la amplia ventaja emepepista y la abultada victoria de Orsi sobre su precandidata Carolina Cosse.
La lista de Cosse y los "latas"
Por estos mismos días pero hace exactamente cinco años atrás, el partido de Andrade negociaba para dar la sorpresa y fichar como segunda candidata al Senado de su lista 1001 a Cosse, que para entonces era la candidata del MPP.
Ahora el segundo lugar de la lista para la cámara alta vuelve a estar en el centro de las conversaciones políticas, al tiempo que el Comité Central confirmó tiempo atrás que el “Boca” encabece la nómina. La 1001 ya sacó dos senadores en la última elección y espera crecer respecto a 2019.
La cúpula del partido mira de reojo a La Amplia, que con casi casi nula estructura sacó casi 20 mil votos y logró ubicarse como quinta fuerza dentro del Frente. Más de una vez los dirigentes de ambas agrupaciones han ratificado su buen relacionamiento y la disposición a reeditar la alianza con esta lista del riñón de Cosse.
Sin embargo, los camaradas manejan como un escenario más que factible que con esa cantidad de adhesiones la 1358 –numeración escogida para representar a las cuatro rutas que cruzan al Uruguay– lance su propia lista al Senado dentro de un sublema con la 1001.
María Inés Obaldía, Silvia Nane.
Silvia Nane y María Inés Obaldía son junto al exministro Ernesto Murro la cara visible de La Amplia
Foto: Leonardo Carreño.
“No lo hemos conversado aún, es uno de los aspectos a analizar, cuál es la mejor forma de contribuir al FA”, se limitó a contestar la senadora Silvia Nane cuando le consultaron en Desayunos Informales. Desde esas filas indicaron a El Observador que será decisiva la posición que tome Cosse al respecto, con la posibilidad de encabezar ella misma la lista, como ya lo hizo Raúl Sendic en 2014 con la 711 cuando integraba al mismo tiempo la fórmula presidencial.
Dirigentes del espacio calculan que La Amplia está a pocos votos de pagarse su propia banca a Diputados en Montevideo, con la estimación de que se precisan unas 24 mil adhesiones –o menos– para lograrlo. En el Frente proyectan que cada banca en el Senado cuesta por encima de 70 mil votos –dependiendo de la participación y de los anulados o en blanco–, aunque eso puede ser menor cuando los sectores integran un sublema.
Por otro lado, los comunistas tienen abiertas varias negociaciones. Una de ellas es con el Partido Socialista, cuyo secretario general Gonzalo Civila transmitió en el Comité Ejecutivo del pasado jueves que había conversaciones en curso, según reconstruyó El Observador. Los socialistas evalúan que este escenario “no es el que más les conviene”, pero no le cierran la puerta.
El partido más viejo de la izquierda se juega su propia banca en el Senado y el cálculo sobre la mesa en el hipotético escenario de un sublema es que el sistema de restos del método D’Hont con que se distribuyen los cargos puede terminar beneficiando al sector más grande y dejándolos sin su representación.
Además, la dirección de Civila se ha propuesto ser una cuarta corriente dentro del Frente Amplio, independiente de los bloques consolidados del MPP, el Partido Comunista y el “seregnismo” o socialdemocracia de Mario Bergara o la Vertiente Artiguista.
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Gonzalo Civila, secretario general del Partido Socialista
Leonardo Carreño
En la compleja ingeniería político-electoral, los socialistas también observan cómo mueven sus fichas sus socios de Izquierda y Libertad, un espacio constituido el año pasado junto a Casa Grande, el PVP y la 5005 para apuntalar una sensibilidad común. Como parte de su lógica interna, los “latas” negociaron que en segundo lugar al Senado –detrás de Civila– vaya la exsenadora y expresidenta del FA, Mónica Xavier, lo que dejó disconformes a los aliados con las posiciones ofrecidas dentro de la histórica 90.
Tal como informó Búsqueda tiempo atrás, Casa Grande –encabezada por Constanza Moreira– comenzó contactos con los comunistas para sondear otras posibilidades. Según reconstruyó El Observador para esta nota, las conversaciones siguen en pie y con la oferta de una de las principales suplencias en la 1001. Cabe recordar que ni Casa Grande ni la 5005 tienen hoy representación parlamentaria, en un escenario de continuo declive electoral del Partido Socialista y con la agrupación de Constanza Moreira que en las internas logró mejorar su desempeño respecto a junio de 2019.
En horas de conversaciones políticas, los socios de Izquierda y Libertad fijaron una reunión para el próximo jueves, al tiempo que el Comité Central del Partido Comunista se reunirá dentro de dos fines de semana.
Lima, Michelini y Sumemos
Los comunistas también tienen en agenda un sublema con el Espacio Socialdemócrata Amplio del exsenador Rafael Michelini, Florencia Astori y el exsubsecretario Pablo Ferreri, que tuvieron una mala votación el último domingo de junio. En Salto, por su parte, mantienen la mira en cerrar un sublema con el exprecandidato e intendente Andrés Lima, que busca ser senador.
Y por último, los comunistas miran con atención cómo se para el movimiento Sumemos de Humberto Castro, que fiel a su tradición acumuló casi 14 mil votos en las internas con varias listas distintas. Este dirigente vazquista de los tiempos del Encuentro Progresista es reconocido en la izquierda por su talento para la ingeniería electoral y fue uno de los principales responsables de que la Vertiente Artiguista en 2019 sacara dos senadores sin tener ningún diputado.
Castro, que incluso se había aliado con la precandidatura de Cosse, pretende sin embargo pagar su propia banca al Senado y hasta explora otras alianzas.