Desde la máquina blanca de la década de 1920, el famoso y formidable equipo de Olimpia que conquistó los Federales de 1928, 1929 y 1930, los alas rojas habían realizado varios intentos para desembarcar otra vez en el trono del básquetbol uruguayo, pero por diferentes razones no lo habían conseguido.
Primero, en los años inmediatos al tricampeonato, porque se había desintegrado la generación de Eduardo García, Espósito, Ulises Uslenghi, Tambasco y Nene Pesce, y quienes le sucedieron no calzaron los mismos puntos; y, segundo, debido a que la destacada generación que se conformó con Lovera, Apaulazza, Burgueño fue aspirante al título desde el inicio de la década de 1940, pero siempre le faltó algo para ser campeón.
Aguada conquistó el cuatrienio (1940-1943) y Olimpia le peleó cada año hasta el final, pero no pudo cortarle la racha. Con Peñarol de 1944 y con Trouville de 1945 también el equipo de Colón estuvo mano a mano hasta la última fecha, pero por un punto perdió los títulos.
«El equipo que ganó el Federal fue muy bueno y durante muchos años arañamos varios títulos. Era la época en la que peleamos con Aguada, Peñarol y Trouville todos los torneos. Además, jugamos el campeonato de Clubes Campeones y le ganamos a todos. Recuerdo de ese torneo que Perón había donado una copa preciosa y que Gimnasia y Esgrima se iba en fija al título. Ganamos y no nos entregaron el trofeo, pero nos prometieron una réplica» (Roberto Lovera, capitán de Olimpia 1946)
Con la llegada de Héctor “Bebe” Ruiz, campeón y goleador de Aguada en el cuatrienio, Olimpia consiguió el salto de calidad que necesitaba para reinar en Uruguay y América. Al ritmo encestador que establecieron los tres puntales ofensivos de Olimpia: Apaulazza, Ruiz y Lovera; la tremenda labor defensiva del mismo Lovera, capitán de Olimpia y de la selección que logró el bronce en los Juegos de 1952, y de las estrategias elaboradas por el alma mater de la institución, Albérico Passadore, los alas rojas dominaron toda la temporada.
Fueron líderes desde la primera fecha hasta la última y extendieron su invicto hasta el 30 de octubre de 1946 por la novena jornada, cuando, de visitantes, perdieron por dos puntos ante Aguada (44-42, en el primer tiempo igualaban en 22).
A falta de tres partidos para el final, en la calurosa noche del 11 de enero de 1947, Olimpia logró el título en la cancha de Stockolmo. La frutilla en la torta para una temporada memorable fue la conquista del primer Sudamericano de Clubes, que se disputó en Buenos Aires. Gimnasia y Esgrima llegó como fija, Olimpia fue campeón.
El alma mater
Albérico Passadore fue el padre de Olimpia en todos los aspectos. Como dirigente construyó el gran complejo que tiene en la actualidad el club, y a nivel deportivo compitió en la década de 1920 y dirigió durante años, entre otros al equipo de 1946.
* Este artículo formó parte de la serie "Campañas" que semanalmente, entre el 27 de marzo de 2006 y 1° de marzo 2010, publicó El Observador en su edición impresa y que en estos tiempos de encierro permitirán recordar las mejores actuaciones de equipos e individuales en todos los deportes en Uruguay